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viernes, 4 de enero de 2008

ETIQUETA LOCURA TRANSITORIA


LOCURA TRANSITORIA

“Damos la vida por lo irreal
y desatendemos lo real.
Amé a quienes no tuve
y desamé a quién quise.”
Vicente Aleixandre

MUJER ALFILETERO


A ese niño,
al que me robaron.


MUJER ALFILETERO

Cómo olvidaros a vos que te encontré,
casi por casualidad,
un día de lluvia,
cuando errante navegabas en ese mar de dudas
que es tu vida.
Cómo no recordaros
en cada palabra ajena o propia,
en cada mirada huidiza y perdida,
que nunca es la de vos,
por más que yo me empeñe.
Cómo no vivir o malvivir entre recuerdos
estos días que de vos me roban.
esos hombres grises
que te llevan de mi lado.
Tu ausencia se convierte en alfileres
en cada silla, en la cama;
se me clavan por descuido
en cada gesto cotidiano.
Hasta me he tragado alguno,
envuelto en el café taciturno.

Si algún día escapas de los hombres grises,
llenaremos la casa de almohadas
para que no nos pinche nada.
Mientras tanto sobrevivo en este hogar
de aceros afilados agazapados entre objetos
inofensivos.

DESPUÉS DE SIETE AÑOS


Mensaje en una botella

DESPUÉS DE SIETE AÑOS
Debes de saber algo que no te dije:
Yo no nací en Granada, sino en Venus.
Tengo verde la piel,
antenas en la cabeza
y ojos de huevo.
Estoy de paso en este mundo.
Pronto marcharé.

ENTIERRO EN VIDA


A tus extrañas manos,
cortando todos los cables de mi existencia.


ENTIERRO EN VIDA

PRESENTE PLUSCUAMPERFECTO

Y tú,
otra vez aquí,
con tus ojos clavados en mí.
Y yo,
tratando de deshacerme de ti,
de sobrevivirte,
de enterrar o amordazar tu recuerdo,
por lo menos.
Pero tú sobrevives al olvido,
como un gran torturador,
eres el eterno superviviente.
Te he llevado a islas desiertas
de mi interior,
y allí te he abandonado
a tu suerte,
pero tú siempre encuentras
el camino de vuelta.
En profundos océanos
he intentado ahogarte,
te he dejado caer
contra las rocas de un precipicio,
te he empujado
por todos los puentes
que hemos cruzado juntos.
Pero tú sobrevives al olvido,
eres un quiste en mi corazón,
eres una mancha
que se expande sobre mí.
Me exasperas,
mi imaginación termina
con todas las formas de asesinarte,
porque sigues vivo en mí,
sigue tu llama latiendo por dentro
y tus ojos rojos clavados
como estacas en mi debilidad.
Sobrevives a la duda,
a la incertidumbre,
al naufragio,
al hundimiento de todos los barcos.
Siempre sales a flote
en los libros,
en las palabras de los otros,
en mis sueños,
en los sueños de los otros.
Siempre sales a flote.
Matarte es mi sino,
tu dulce óbito mi locura,
arrancarme el corazón,
si es necesario,
para extirpar este quiste
que se me encona en el alma.
Y así ser libre al fin
de las cadenas de la distancia,
ser libre al fin
de la barbarie de imaginarte
mil y una vez,
siendo el que yo sé
que no eres.

Sé que lo lograré,
lograré dejar de escribir
todos los días de mi vida:
“Tengo que olvidarte”