lunes, 17 de noviembre de 2014

LA CLASE OBRERA

Entra un padre con su hijo. Le pido a Dios que lo trate bien, que no le pegue, que lo entienda.  Las manos del padre son robustas y encallecidas. Podrían pegar muy fuerte. Lleva un paquete de Marlboro en el bolsillo de atrás del pantalón. No tendrá un buen trabajo si acaso tiene trabajo. Se deslomará para sacar a su hijo adelante. Arrastra un pesado carro de la compra. Detrás de él hay una adolescente que, con el móvil entre las manos, dormita en el hombro de su madre. Todo son gestos de cansancio y la gente cierra los ojos, no sé si para dormir o para soñar con otra vida mejor. Son la clase obrera, la clase de la que me siento orgullosa de formar parte.  La clase que levanta este país viaja en autobús en las grandes ciudades.
Atravesamos barrios con graffitis en sus muros, que gritan el descontento de la clase obrera sobre las paredes mudas. Sube y baja gente, con sus vidas al hombro, tirando de pesados carros, mirando al infinito por las ventanillas, buceando dentro de ellos mismos, agradeciendo un momento de paz al día, cediendo sus asientos a ancianos y embarazadas. Hay niños, adultos, viejos, bebés en sus carritos.

                Siempre que me subo a un autobús en Almería me embarga esta sensación y veo el mundo por unos momentos a través de esos ojos, cansados y marchitos, y me parece un mundo gris pero solidario.

sábado, 8 de noviembre de 2014

SIN MINIBAR

Algodones debajo de las uñas de los dedos de los pies,
para amortiguar el pisotón.
Una habitación vacía de hotel,
tan vacía como yo.
Tu canción favorita está sonando en la radio.
Y llueve.
Llueve lento, sin prisa, 
se me mojan los párpados
y no sé si es por esa escasa lluvia que cae.
Es bueno que llueva lento.
Me gusta la lentitud de la lluvia.
Me recuerda que debo ir despacio.
Empezar poco a poco,
no verte,
no ir a los sitios que vas tú,
no wasearte,
no mirarte cuando estés,
y un día…
sin que me de cuenta,
un día cualquiera,
estarás fuera de mi pensamiento
y en mi corazón ya se posarán otras mariposas.
Voy a llenarme todo el cuerpo de algodones,
para amortiguar los golpes.
Ahora los que vienen de ti.
Y también para los que vendrán después.
Porque esto no se ha acabado.
Vendrán golpes de todos lados.
La vida es así.
También vendrán días de risas.
Pero hoy llueve y estoy calada hasta los huesos.
Y no me apetece llegar sola a esa vacía habitación de hotel,
en la que nadie me espera.
Y la lluvia me recuerda que sí,
que lento,
que mejor lento y sin prisas,
paso a paso.
Cada día una hora menos de pensar en ti.
Cada día una dosis más de amor fraternal,
que supla mis carencias afectivas.
Y luego volver a empezar.
Volver a olvidar.
Vuelta a llover,
y a calarme hasta los huesos.
Pero que sea otro el que me rompa el corazón,
que no vuelvas a ser tú.
Que lo tuyo acabe en una habitación vacía de hotel escribiendo estas líneas.



domingo, 14 de septiembre de 2014

SIN PARACAIDAS

“Es casi ley,
los amores eternos
son los más breves”
Mario Benedetti

Te metes en mi vida una vez a la semana,
se ha hecho ya casi una ley,
de esas leyes no escritas.
Me meto en mi vida cinco días  a la semana,
y olvido que existes.
Me adentro en mis proyectos, en mi rutina, en mi vida diaria,
y lo hago sin ti,
ya me he acostumbrado,
a la fuerza,
no puedo esperar alfombras rojas.

Pero llega el sexto día,
y entras por la puerta grande,
y el tuyo es el rostro que más deseo ver,
y se abren todos mis chakras con tu olor,
y me empujo a mi misma al precipicio,
sin paracaídas.
Y tus dedos son el conjuro
contra los malos presagios.
Y me alimento de migajas,
que me saben a festín.
Y te digo:
-Adiós, mi amor, hasta nunca.



ETERNA ADOLESCENCIA

Dicen – ¡Joer, que guay! cuando alguien les dice algo que los deja asombrados. Están al día del último disco de sus músicos favoritos. Dicen cosas en jerga, como: Me estoy rallando. Que flipada. Alucina. Están enfadados con el mundo y son rebeldes, subversivos y van contra corriente. Sienten que nadie los entiende. Se enamoran  cuando van por la calle. Valoran a un amigo como lo más valioso del mundo.  Les gusta experimentar cosas nuevas, romper la rutina, explorar caminos que llevan a lugares mágicos y oscuros. Se pueden pasar horas tumbados en la cama mirando el techo, escuchando música o hablando por wasap con un amigo.
Los reconocerás porque vuelan sin alas y sin motor, tengan la edad que tengan.

Ellos son los eternos adolescentes.

martes, 22 de julio de 2014

EL CERCO

Se estrecha el cerco,
poco a poco,
como en esas películas
en las que menguan
las paredes y el techo,
y los ocupantes se salvan
por los pelos.

Se estrecha el cerco,
como el círculo de fuego
del escorpión.
Cuando el escorpión
prefiere picarse a sí mismo
 que morir en las llamas.

Se estrecha el cerco,
y lo vas notando,
pero no puedes moverte,
estás paralizado.

Es un cerco muy grande,
podrías construir una casa dentro,
tampoco es de fuego,
y las paredes y el techo
se mueven a tres milímetros por hora.

Y puede que…
como en las pelis,

te escapes en el último momento.

domingo, 13 de julio de 2014

TABULA RASA

“Sólo el blanco para soñar”
Arthur Rimbaud

Cada día empezamos desde cero. Cada día tenemos la oportunidad de rectificar todos nuestros errores. Cada día borrón y cuenta nueva. El sol sale para todos un día más. Y la vida te da otra oportunidad cada día de pintar el cuadro de tu vida con los colores que más te gustan. Un lienzo en blanco cada día. Un folio en blanco para escribir tu biografía cada día. Menos mal. Qué alivio. Todos morimos cada noche y renacemos cada día cuando sale el sol. 

PLANES