viernes, 16 de diciembre de 2022

TODO ES MENTIRA MENTOS TÚ

 "Sería más fácil comenzar por la verdad"

Siloé TODO ES MENTIRA MENOS TÚ Todo es mentira menos tus pupilas reflejando mi oscuridad. Todo es mentira menos tus manos agarrando fuerte las mías. Todo es mentira menos tus lágrimas, menos tu sonrisa, menos la luz de tu mirada. Todo es mentira. Las calles. Los sueldos. La moda. Los centros comerciales. El frío. El calor. El invierno. Las pesadillas. Los sueños. Los colegios. Todo. Absolutamente todo es mentira menos tú. 

LO QUE AMAS. LO QUE DUELE

 “Pero, cuando se aprende a llorar por algo

también se aprende a defenderlo”

Barricada

LO QUE AMAS. LO QUE DUELE

El amor te hace sufrir. Indudable cuestión. El amor te hace vulnerable. Creo que lo más difícil del hecho de amar a alguien tanto es la inquietud que te produce saber que le puede pasar algo malo. Si le preguntas a un padre o madre te dirán que no hay temor alguno superior para ellos que el hecho de que algo malo pueda pasarle a sus hijos. Intentamos evitar el sufrimiento de las personas que amamos. Pregúntate cuantas noches ha pasado una madre en vela porque su hijo estaba en la calle y era tarde. No podemos pasarnos la vida evitando o imaginando una nefasta y aciaga calamidad que caiga sobre nuestros seres queridos. Pero cuando a las 6 de la mañana sale tu amor de tu casa cargado de maletas, con el corazón en un puño y se pierde a esas horas, de noche, por la calle solitaria a mí se me hace un nudo en la garganta y rezo a todos los dioses habidos y por haber que llegue sano y salvo a su destino. Cuando uno ama de verdad su sufrimiento es tu sufrimiento y su dolor tu dolor y un trozo de ti se va con él. Cuando uno empieza a amar también empieza un largo camino de preocupación. Porque amar es proteger.

LIGERO DE EQUIPAJE

Cuando lo vi aparecer en el aeropuerto con su pequeña maleta color teja lo primero que le pregunté fue: - ¿Por cuánto tiempo te mudas?. - No tengo billete de vuelta. Meses. Años. La eternidad quizá. No tengo una respuesta - dijo sin molestarse en mirarme a la cara. Cargaba una funda de guitarra que me pareció que tenía cientos de años y cientos de viajes a sus espaldas.

 

Tenía los ojos apagados como una noche de niebla. Tenía la tez morena y sutil como un día de tormenta y una cicatriz profunda le cruzaba toda la cara. Me pregunté cómo se la habría hecho. Parecía que volvía de un país en guerra y tampoco quise hacerle muchas preguntas. Me dio la sensación de que no le gustaban las preguntas. Su maleta era tan pequeña que no hizo falta ni meterla en el maletero. De la guitarra no se separaba. No cruzamos una palabra en todo el camino de vuelta. Yo no me atreví a quebrar ese silencio. Los faros de los coches que se cruzaban con nosotros parecían que venían justo a estrellarse contra mi furgoneta. Con él tuve siempre esa sensación de temer por mi vida. Al bajarse del coche dijo: - Creo que no voy a quedarme mucho tiempo. - ahora sí lo dijo mirándome fijamente a los ojos. Más tarde supe que hablaba en serio.

 

Yo regentaba el pequeño hotel de mis padres para músicos en las afueras de Dublín. No sé cómo dio con nuestro hotel. No venía en ninguna guía. Mis abuelos eran manchegos y yo hablaba el español a la perfección. Él no hablaba una palabra de inglés y aunque lo hubiese hablado creo que tampoco habría salido una palabra de su boca. No me había dicho su nombre y cuando miré la reserva vi que ponía J. L. R. Me extrañó pero no quise molestarlo. El hotel estaba vacío. No había muchos eventos musicales en esa época. Me preguntó: - ¿Dónde puedo tomar una cerveza? Le dije que era muy tarde y que no había nada abierto. - Si busco puede que quede alguna pero tenemos el bar cerrado. Agarró la cerveza y se subió a su habitación diciendo: - No quiero molestarte. Eso fue la primera noche que lo conocí.

 

A mí me gustaba que tocase en el porche al sol. Yo estaba ociosa debido al poco trabajo de esa temporada y casi siempre me quedaba escuchándolo. Tenía una forma extraña de rasgar las cuerdas de la guitarra. Como con rabia y delicadeza a la vez. Por las noches nos quedábamos hablando hasta tarde en el bar y cuando cerraba yo sacaba un par de cervezas de estrangis y nos las bebíamos en el pasillo. Nunca me contó nada del lugar de dónde venía ni de la guerra que asolaba su país. Ni cómo se hizo la cicatriz de su cara. Una vez le dije: ¿Puedo tocarla? Y rocé con mis dedos su cara. Estaba tibia y su orografía era accidentada. La cicatriz iba de la frente a la barbilla pasando por su pómulo. Me extrañó que saliera con vida de aquello. La noche siguiente le dije: Todo el mundo busca las respuestas y me da la sensación de que tú tienes todas las preguntas. Se quedó pensativo. Le dio un trago largo a la cerveza y echó la cabeza hacia atrás con gesto de cansancio. No hubo respuesta.

 

Creo que me acostumbré a su presencia. A los blues que le arrancaba a su guitarra, a la forma de su cicatriz y a su manera de rasgar las cuerdas. De alguna manera nos hicimos cómplices, compinches o amigos. Como se le quiera llamar. Su habitación era la 7. Una mañana de Febrero vi la pequeña maleta color teja en la puerta de su habitación. Toqué levemente con los nudillos a la puerta y sonó hueco. No hubo respuesta. Esperé un tiempo prudencial y apareció con su mirada sutil como una noche de niebla, como el primer día que lo conocí. Nunca lo vi sonreír en todo el tiempo que permaneció en el hotel "Alma sanadora" pero su guitarra hacía estremecer todo el hotel. - ¿Te vas? - dije recogiendo todos los indicios que veía. - ¿Lo has adivinado por mi maleta? - dijo con la voz muy ronca. - Tienes la misma mirada que el día que llegaste. - dije sin poder mirarlo a la cara.

Echó la cabeza hacia atrás con gesto de cansancio como había hecho tantas veces y dijo con su voz ronca: - Es la mirada del que no tiene nada que perder. Del que no deja nada atrás. Del que todo lo que tiene le cabe en una pequeña maleta. Del que conoce todas las preguntas.

No recordaba que nunca hubiese dicho tantas palabras seguidas.

LABERINTOS

 “¿Dónde está el amor?”

Amaral

 

LABERINTOS

Desperté y me sentí Teseo.

No podía encontrar la salida del laberinto.

Ariadna se había quedado dormida.

Me pregunté si el Minotauro estaría también dormido.

 

Todos habíamos olvidado de dónde veníamos.

El Minotauro.

Teseo.

Ariadna

y yo.

 

Desperté y no estaba en casa.

Olía a jazmín, zumo de naranja y vodka.

Ariadna estaba convaleciente.

La noche anterior fue larga.

El Minotauro era un adonis.

En realidad yo no quería salir del laberinto.

Quería morir entre sus fauces.

 

Pensé que quizás el laberinto estaba dentro.

Que para encontrar la salida

tenía que dejar de  mirar fuera.

 

-¿Dónde está el amor?

Gritó Ariadna en sueños.

Quizás yo fuese todo a la vez.

Teseo,

Ariadna,

el Minotauro

y el laberinto.

 

Quizás fuese yo la ofrenda a los dioses

y mi sacrificio salvaría a Teseo.

Ariadna no despertaba.

Las fauces del Minotauro me esperaban.

 

El laberinto estaba dentro.

El Minotauro estaba dentro.

Yo lo había devorado.

Cuando me desperté supe

que el laberinto no desaparecería nunca.

EN LA PROFUNDIDAD

“Tell me something,

girl,

are you happy in this modern world?”

Lady Gaga

 

EN LA SUPERFICIE

Tú,

estás haciendo aguas

en la superficie

y naufragando

en las profundidades.

 

Tú,

que estás en las casas de los justos,

en el niño que llora,

en el ataúd sin flores

y en las miradas perdidas.

 

Tú,

que visitaste cárceles

y sanatorios

y supuraste por las heridas

un pálido y falso

pus.

 

Tú,

que me viste de cerca

y no te apiadaste

de mi angustia,

de mi sudor,

de mi batalla.

 

Tú,

¿Cómo te atreves a

creer,

crear,

herir

y bucear en la profundidad?

 

¿A quién pedir cuentas?

¿A quién quejarte una tarde de domingo?

¿Cómo nombrarte mi dios?

 

Este engranaje funciona

sin tus manos y sin tus ojos.

Este engranaje también funciona

sin tu dios…

en la profundidad

y en la superficie.

TE QUIERO. TE QUIERE. EL UNIVERSO.

 "Quiero hacer contigo

lo que la primavera hace con los cerezos"

Pablo Neruda

 

TE QUIERO.

TE QUIERE.

EL UNIVERSO.

 

Te quiero como solo se quieren las estrellas, el mar y la música.

 

Te quiero como ciertas personas quieren a ciertos animales.

 

Te quiero como la noche estrellada de Van Gogh.

Como una lluvia de perseidas la noche de San Lorenzo.

 

Como el agua que corre de los ríos y va a parar al mar,

así te quiero, así llego a tu encuentro. Como el agua que purifica y limpia mi cuerpo. Fluyendo te amo.

 

Te quiero libre.

No encadenado a mí.

Ni apegado a mi carne o a mi recuerdo.

 

Te quiero, presente.

Te amo, loco y cuerdo.

No hay otra manera de amar que no sea con locura.

 

No sé amarte de otra manera

que amando el universo,

que amando cada cosa que tocas, cada cosa que te roza, cada cosa que hueles y cada cosa que se aleja de ti.

 

Te quiero de aquí a Alpha Centauris, ida y vuelta. Unos cuantos años luz te amo. Si eso fuera poco, más tres mil.

 

Te amo más de lo que dispongo de vida para amarte.

NO BASTA AMARTE

 Amarte no me basta.

Como no me basta la noche o los lirios.

 

No me basta con tu voz o con tu aliento. Quiero las mariposas y las hadas al anochecer.

 

Sé que ahora basta.

Pero en el futuro no bastará.

 

O quizá tú me enseñes a que me baste tu amor.

Y no necesite perseidas, mariposas o ninfas.

 

O quizá yo aprenda sola

que es suficiente tu abrazo cálido en la noche gélida y tu mirada profunda en los días grises.