martes, 22 de julio de 2014

EL CERCO

Se estrecha el cerco,
poco a poco,
como en esas películas
en las que menguan
las paredes y el techo,
y los ocupantes se salvan
por los pelos.

Se estrecha el cerco,
como el círculo de fuego
del escorpión.
Cuando el escorpión
prefiere picarse a sí mismo
 que morir en las llamas.

Se estrecha el cerco,
y lo vas notando,
pero no puedes moverte,
estás paralizado.

Es un cerco muy grande,
podrías construir una casa dentro,
tampoco es de fuego,
y las paredes y el techo
se mueven a tres milímetros por hora.

Y puede que…
como en las pelis,

te escapes en el último momento.

domingo, 13 de julio de 2014

TABULA RASA

“Sólo el blanco para soñar”
Arthur Rimbaud

Cada día empezamos desde cero. Cada día tenemos la oportunidad de rectificar todos nuestros errores. Cada día borrón y cuenta nueva. El sol sale para todos un día más. Y la vida te da otra oportunidad cada día de pintar el cuadro de tu vida con los colores que más te gustan. Un lienzo en blanco cada día. Un folio en blanco para escribir tu biografía cada día. Menos mal. Qué alivio. Todos morimos cada noche y renacemos cada día cuando sale el sol. 

PLANES


VENUS

Los fines de semana no me acuesto tranquila si no veo a Venus antes de acostarme. Hay un intervalo del amanecer en el que la única estrella que se ve en el cielo es Venus. Cuando sólo hay una estrella en el cielo se puede pedir un deseo. Así que, siempre pido mi deseo y me acuesto plácidamente. Que mejor que pedirle un deseo al planeta que le dio nombre la diosa romana de la belleza. El planeta regente de Libra. El que más brilla desde la Tierra. El planeta donde un día dura 243 días terrestres, el más largo del sistema solar. Venus brilla tanto por su proximidad al sol y su atmósfera caliente. Radiante, fulgurante, allá, colgado del cielo, cuando rompe el día, cuando se acaba la noche, testigo tácito de todas nuestras vacuas tribulaciones.   

LA SALVACIÓN

La música me salva,
me salva diariamente,
de una y mil maneras,
con una y mil canciones.
La música me salva de olvidar lo importante,
saca lo mejor de mí.
La música me salva de olvidar la magia,
de tocarla con la punta de los dedos.
Me salva de la idiotez y de la vulgaridad.
Entra por mis venas,
recorre arterias
y llega hasta el corazón.
La música le da alas a mis pies,
y me procura altas dosis de relatividad.
La música es el único bálsamo que lo cura todo.
Si  Dios creó la música, creo en Dios.

Lo único que no me ha fallado en toda mi vida ha sido la música.

lunes, 26 de mayo de 2014

INCERTIDUMBRE

Acostúmbrate a la incertidumbre. La vida es incertidumbre y te regala altas dosis de incertidumbre.

EN TODO RECAYENTE HAY UN GRAN REHABILITANTE

EN TODO RECAYENTE HAY UN GRAN REHABILITANTE. Julio Cortázar

Nadie puede dudar de que las cosas recaen. Un señor se enferma, y de golpe, un miércoles recae. Un lápiz en la mesa recae seguido. Las mujeres, cómo recaen. Teóricamente a nada o a nadie se le ocurriría recaer pero lo mismo esta sujeto, sobre todo porque recae sin conciencia, recae como si nunca antes. Un jazmín, para dar un ejemplo perfumado.

A esa blancura, de donde le viene su penosa amistad con el amarillo? El mero permanecer ya es recaída: el jazmín, entonces. Y no hablemos de las palabras, esas recayentes deplorables, ni de los buñuelos fríos, que son la recaída clavada. Contra lo que pasa se impone pacientemente la rehabilitación.

En lo mas recaído hay siempre algo que pugna por rehabilitarse, en el hongo pisoteado, en el reloj sin cuerda, en los poemas de Pérez, en Pérez. Todo recayente tiene ya en si a un rehabilitante pero el problema, para nosotros los que pensamos nuestra vida, es confuso y casi infinito. Un caracol segrega y una nube aspira; seguramente recaerán, pero una compensación ajena a ellos los rehabilita, los hace treparse poco a poco a lo mejor de si mismos antes de la recaída inevitable. Pero nosotros, tía, como haremos? Como nos daremos cuenta de que hemos recaído si por la mañana estamos tan bien, tan café con leche, y no podemos medir hasta donde hemos recaído en el sueño o en la ducha? Y si sospechamos lo recayente de nuestro estado, como nos rehabilitaremos?

Hay quienes recaen al llegar a la cima de una montaña, al terminar su obra maestra, al afeitarse sin un solo tajito; no toda recaída va de arriba abajo, porque arriba y abajo no quieren decir gran cosa cuando ya no se sabe donde se está. Probablemente Icaro creía tocar el cielo cuando se hundió en el mar epónimo, y dios te libre de una zambullida tan mal preparada. Tía, como nos rehabilitaremos?

Hay quien ha sostenido que la rehabilitación sólo es posible alterándose, pero olvido que toda recaída es una desalteración, una vuelta al barro de la culpa. Somos lo más que somos porque nos alteramos, porque salimos del barro en busca de la felicidad y la conciencia y los pies limpios. Un recayente es entonces un desalterante, de donde se sigue que nadie se rehabilita sin alterarse. Pero pretender la rehabilitación alterándose es una triste redundancia: nuestra condición es la recaída y la desalteración, y a mi me parece que un recayente debería rehabilitarse de otra manera, que por lo demás ignoro. No solamente ignoro eso sino que jamas he sabido en que momento mi tía o yo recaemos. Como rehabilitarnos, entonces, si a lo mejor no hemos recaído todavía y la rehabilitación nos encuentra ya rehabilitados? Tía, no será esa la respuesta, ahora que lo pienso? Hagamos una cosa: usted se rehabilita y yo la observo. Varios días seguidos, digamos una rehabilitación continua, usted está todo el tiempo rehabilitándose y yo la observo. O al revés, si prefiere, pero a mi me gustaría que empezara usted, porque soy modesto y buen observador. De esa manera, si yo recaigo en los intervalos de mi rehabilitación, mientras que usted no le da tiempo a la recaída y se rehabilita como en un cine continuado, al cabo de poco nuestra diferencia será enorme, usted estará tan por encima que dará gusto. Entonces yo sabré que el sistema ha funcionado y empezaré a rehabilitarme furiosamente, pondré el despertador a las tres de la mañana, suspenderé mi vida conyugal y las demás recaídas que conozco para que sólo queden las que no conozco, y a lo mejor poco a poco un día estaremos otra vez juntos, tía, y será tan hermoso decir: Ahora nos vamos al centro y nos compramos un helado, el mío todo de frutilla y el de usted con chocolate y un bizcochito.