sábado, 12 de octubre de 2013

FEBRERO



"No sé si esperas más de mí..."

DECIDÍ

"Decidí aprender a hacerme yo la maleta para poder vivir"
Extemoduro

FRACASOS

“Va a subir la marea y se lo va a llevar todo”
Extremoduro
Atesoro fracasos en mi armario. Uno tras otro. Cada fracaso duele como la suma de todos. Me sabe la boca a hiel. Puedes ser  el rey y puedes ser un tipo de ley pero el fracaso sobreviene igual, igual que tu sombra te persigue allá donde vayas. El fracaso viene cuando menos te lo esperas, está agazapado entre objetos inocuos y aparentemente inofensivos. No se aprende de cada fracaso porque cada fracaso es único e irrepetible. Acéptalo cuanto antes. El fracaso me engulle, se ramifica por mi cuerpo, me colapsa.

Pero hay esperanza…el fracaso se evapora. Tarda un día, dos, tres…desaparece.

viernes, 11 de octubre de 2013

SOY YO...

Soy yo y mi ingenuidad,
soy yo y mi egolatría,
mi cinismo, mi ironía.
Soy yo y mis sueños,
soy yo, que no me quiero levantar.
Soy yo y mi ansiedad,
mi desesperación, mi no saber esperar.
Soy yo, frente a ti,
esperando que des un paso más.
Soy yo y mi no quererme acostar.
Soy yo, muriéndome de sed,
soy yo, que vuelvo a caer,
arriba y abajo, montaña rusa.
Soy yo, que me dejo llevar,
que lo doy todo,
que no me guardo nada.
Soy yo, que espero, que fluyo,
que muero, que vivo, que me ahogo.
Soy yo, nada para ti,
soy yo, que ya no duele.
Soy yo, que me canso,
que te miro, que te exijo,
que me escondo,
que no necesito nada y lo quiero todo.
Soy yo, la noche y el día,
un alma inquieta, buscando,
mintiendo, renegando de todo,
comulgando con las migajas que me ofreces.
Soy yo… soy yo…

Soy yo y ha de bastar.

TREINTA Y TANTOS


"Treinta y tantos y el valor de ser atípico..."

miércoles, 25 de septiembre de 2013

NO TE NECESITA

Él es autosuficiente. No te necesita. Él se basta a sí mismo. No necesita tus palabras ni tus miradas ni tu sonrisa. No necesita tu compañía, tus manos, tus besos. No necesita nada de eso. Tendrás que vivir con ello. Él es autosuficiente. No es por ti. No necesita a nadie. Aprende a vivir con eso. 

sábado, 7 de septiembre de 2013

UN VELERO LLAMADO LIBERTAD

Íbamos en el coche. Ella conducía. Hacía el recorrido largo para llegar, en vez del atajo. Sólo para disfrutar del viaje, para hacerlo un poco más largo. El  niño iba de copiloto, como siempre. Yo, detrás. Escuchábamos al Perales. Un velero llamado libertad. Y cantábamos todos. El niño manejaba los mandos del casette y le gustaba darle mucha voz. Yo sentía esa canción y ese momento como algo maravilloso que me era regalado. Y sentía que ese coche que surcaba la rambla reseca y pedregosa era ese velero llamado libertad.