Caí en la cuenta de que era el
centenario del nacimiento de Cortázar allí, en aquella extraña casa. ¿Cómo no
lo había escuchado antes? ¿En qué estaría pensando? Es Cortázar. El mejor. Y
ahora, un día después, caigo en la cuenta de otra cosa, para mi perplejidad. En
aquel baño, entre ropa sucia, yacía en el suelo una novela de Benito Pérez
Galdós. Y yo me pregunto si es una casualidad o si leo las señales o si veo
gigantes donde sólo hay molinos. El caso es que en el capítulo treinta y cuatro
de Rayuela (un capítulo nada común, un juego de Cortázar) dice: “Y las cosas
que lee, una novela mal escrita…” y lo alterna con un capítulo de dicha novela
de Galdós. Y yo me pregunto si todo no
me lleva a él. A Cortázar. Y si todos los capítulos de mi vida sólo son capítulos de Rayuela. Y dónde estará Horacio.
Bienvenidos a esta humilde morada. Aquí encontrareis poesía, cuentos, citas, reflexiones y pensamientos de Teresa Lao y de otros autores, interesantes para la Maga. Adelante...te estábamos esperando...
sábado, 25 de enero de 2014
DESPISTES
El autobús se toma las curvas con
suavidad. Hay una fila de coches parados delante en un semáforo. Los miro
detenidamente. Hay algo nuevo en ellos. Algo que descubro con extrañeza. ¿Será
posible? Todos llevan unas luces en la parte alta de la parte de atrás. Una
fina línea de luces. Están todas encendidas. Todas se apagan de golpe como si
alguien le hubiera dado a un resorte. Me parecen unas luces extrañas, que nunca
han estado ahí. Pero deben de haber estado siempre y yo no las había visto.
Caigo en la cuenta de mi despiste. ¿Cómo no me habré dado cuenta antes? ¿Será
posible? Cuantas cosas estarán ahí y yo soy incapaz de verlas.
COMO UN MARTILLO EN LA PARED
“La historia se repite
una y otra vez, como un martillo en la pared”.
Ya no duele. Dejó de doler hace
mucho tiempo. Escuece, si acaso, pero dolor no. Ya no lloro, es como un vacío
dentro, pero llorar, lo que se dice llorar, no. Las cerillas fueron apagándose
una tras otra hasta que me quedé en una total oscuridad. En mi defensa puedo
decir que no me gusta dormir sola. No es una excusa. Es mi debilidad dormir
abrazada al calor de un cuerpo. Ya sé que no es una buena excusa. Pero
disparaste antes, y la culpa es sólo mía. Fui yo la que te regaló el arma. Vuelvo
a la calle de los gatos de los contenedores. Allí todo está en calma y nadie va
armado.
“Vacía el cargador,
una y otra vez, como un martillo en la pared”
jueves, 23 de enero de 2014
TABLAS DE SALVACIÓN
Agarrarme fuerte a algo, algo
turbio o desolador. Algo poco correcto o algo oscuro pero algo. Algo que me
saque de aquí. Algo con lo que evadirme de esto. Busco una señal. Algo con lo
que poder escapar. Quiero escapar de aquí. Quiero irme muy lejos y no volver. Y
ese algo sirve como sucedáneo a la verdadera escapada. A la que tengo que renunciar
sin remedio. Algo como unos ojos, una mano, un hombro o una palabra. Un whasapp
o un mensaje de texto. Algo como un animal herido como yo. Algo perdido como
yo. Algo incauto y blasfemo. Algo simplemente libre. Algo insoportablemente excéntrico.
Algo perturbado e insensato como yo. Algo que no sea esto :-(
RECURSOS
Recursos, aplicado al mundo de la
enseñanza, o mejor llamados, recursos didácticos, son aquellos materiales que
utiliza el profesor para conseguir sus fines, o sea, el aprendizaje de sus
alumnos. Estos suelen ser: libros, esquemas, transparencias y diapositivas
(obsoleto), medios audiovisuales (muy en alza), blog educativo, páginas webs,
periódicos y revistas, etc.
Ahora bien, en mi vida práctica, cuando
las cosas van mal, cuando no van como esperas que fueran, cuando recibes un vaivén
de la vida, una bofetada en el carrillo del alma, un bufido de quien no te
esperas o una palabra que te hiere allá, muy en el fondo, en esos casos
extremos, (y, a veces, más usuales de la cuenta) me voy a mi caverna de ermitaño,
donde busco un botiquín especial que tengo en un lugar que sólo yo conozco. En
el botiquín hay música (para casos extremos), libros ( para casos
desesperados), papel y boli (para vomitar los demonios que llevo dentro),
guitarra (para aporrearla con todas mis fuerzas), chocolate, (antidepresivo
natural que calma mi ansiedad) mi blog (para saber que no es todo así siempre)
mi facebook (para regodearme con todos esos “me gusta”)teléfono (para contactar
con amig@s que me escuchen y aconsejen y con los que desahogarme), tabaco (un paquete o más, un cigarrillo en ese estado es agua bendita)
Si, huyo. Busco mis recursos en
la soledad. No hay otra manera. Yo no la conozco si la hay. Mi caverna es un
lugar mágico que sólo yo conozco, donde hay un botiquín con tiritas para
colocarlas en el alma. Como dice Xio:
cada uno tiene sus propios recursos para sobrevivir. ;-)
miércoles, 22 de enero de 2014
CADÁVERES EN MI MALETERO
La gente se cansa. Se cansa de lo
mismo, de repetir todos los días los mismos mecánicos actos, de las mismas
personas. La novedad no se puede renovar para ellos. Por eso dejo de ser
interesante al cuarto día. Y lo que al principio era una muestra de interés,
acaba en dejadez, en esquiva desidia. La desidia que sigue al interés de los
primeros días, de la novedad. A mí, por otro lado, no me pilla ya de nuevas.
Demasiados cadáveres han probado el maletero de mi deportivo rojo.