sábado, 25 de enero de 2014

CORTÁZAR

Caí en la cuenta de que era el centenario del nacimiento de Cortázar allí, en aquella extraña casa. ¿Cómo no lo había escuchado antes? ¿En qué estaría pensando? Es Cortázar. El mejor. Y ahora, un día después, caigo en la cuenta de otra cosa, para mi perplejidad. En aquel baño, entre ropa sucia, yacía en el suelo una novela de Benito Pérez Galdós. Y yo me pregunto si es una casualidad o si leo las señales o si veo gigantes donde sólo hay molinos. El caso es que en el capítulo treinta y cuatro de Rayuela (un capítulo nada común, un juego de Cortázar) dice: “Y las cosas que lee, una novela mal escrita…” y lo alterna con un capítulo de dicha novela de Galdós.  Y yo me pregunto si todo no me lleva a él. A Cortázar. Y si todos los capítulos de mi vida sólo son capítulos de Rayuela. Y dónde estará Horacio.

SENDA



Por una vez, lo que siempre soñé
hacer, prometerme
construir una senda,
que pueda recorrer...

DESPISTES

El autobús se toma las curvas con suavidad. Hay una fila de coches parados delante en un semáforo. Los miro detenidamente. Hay algo nuevo en ellos. Algo que descubro con extrañeza. ¿Será posible? Todos llevan unas luces en la parte alta de la parte de atrás. Una fina línea de luces. Están todas encendidas. Todas se apagan de golpe como si alguien le hubiera dado a un resorte. Me parecen unas luces extrañas, que nunca han estado ahí. Pero deben de haber estado siempre y yo no las había visto. Caigo en la cuenta de mi despiste. ¿Cómo no me habré dado cuenta antes? ¿Será posible? Cuantas cosas estarán ahí y yo soy incapaz de verlas. 

COMO UN MARTILLO EN LA PARED

“La historia se repite una y otra vez, como un martillo en la pared”.
Ya no duele. Dejó de doler hace mucho tiempo. Escuece, si acaso, pero dolor no. Ya no lloro, es como un vacío dentro, pero llorar, lo que se dice llorar, no. Las cerillas fueron apagándose una tras otra hasta que me quedé en una total oscuridad. En mi defensa puedo decir que no me gusta dormir sola. No es una excusa. Es mi debilidad dormir abrazada al calor de un cuerpo. Ya sé que no es una buena excusa. Pero disparaste antes, y la culpa es sólo mía. Fui yo la que te regaló el arma. Vuelvo a la calle de los gatos de los contenedores. Allí todo está en calma y nadie va armado.

“Vacía el cargador, una y otra vez, como un martillo en la pared”

jueves, 23 de enero de 2014

TABLAS DE SALVACIÓN

Agarrarme fuerte a algo, algo turbio o desolador. Algo poco correcto o algo oscuro pero algo. Algo que me saque de aquí. Algo con lo que evadirme de esto. Busco una señal. Algo con lo que poder escapar. Quiero escapar de aquí. Quiero irme muy lejos y no volver. Y ese algo sirve como sucedáneo a la verdadera escapada. A la que tengo que renunciar sin remedio. Algo como unos ojos, una mano, un hombro o una palabra. Un whasapp o un mensaje de texto. Algo como un animal herido como yo. Algo perdido como yo. Algo incauto y blasfemo. Algo simplemente libre. Algo insoportablemente excéntrico. Algo perturbado e insensato como yo. Algo que no sea esto :-(

RECURSOS

Recursos, aplicado al mundo de la enseñanza, o mejor llamados, recursos didácticos, son aquellos materiales que utiliza el profesor para conseguir sus fines, o sea, el aprendizaje de sus alumnos. Estos suelen ser: libros, esquemas, transparencias y diapositivas (obsoleto), medios audiovisuales (muy en alza), blog educativo, páginas webs, periódicos y revistas, etc.
Ahora bien, en mi vida práctica, cuando las cosas van mal, cuando no van como esperas que fueran, cuando recibes un vaivén de la vida, una bofetada en el carrillo del alma, un bufido de quien no te esperas o una palabra que te hiere allá, muy en el fondo, en esos casos extremos, (y, a veces, más usuales de la cuenta) me voy a mi caverna de ermitaño, donde busco un botiquín especial que tengo en un lugar que sólo yo conozco. En el botiquín hay música (para casos extremos), libros ( para casos desesperados), papel y boli (para vomitar los demonios que llevo dentro), guitarra (para aporrearla con todas mis fuerzas), chocolate, (antidepresivo natural que calma mi ansiedad) mi blog (para saber que no es todo así siempre) mi facebook (para regodearme con todos esos “me gusta”)teléfono (para contactar con amig@s que me escuchen y aconsejen y con los que desahogarme), tabaco (un paquete o más, un cigarrillo en ese estado es agua bendita)

Si, huyo. Busco mis recursos en la soledad. No hay otra manera. Yo no la conozco si la hay. Mi caverna es un lugar mágico que sólo yo conozco, donde hay un botiquín con tiritas para colocarlas en el alma.  Como dice Xio: cada uno tiene sus propios recursos para sobrevivir. ;-)

miércoles, 22 de enero de 2014

CADÁVERES EN MI MALETERO

La gente se cansa. Se cansa de lo mismo, de repetir todos los días los mismos mecánicos actos, de las mismas personas. La novedad no se puede renovar para ellos. Por eso dejo de ser interesante al cuarto día. Y lo que al principio era una muestra de interés, acaba en dejadez, en esquiva desidia. La desidia que sigue al interés de los primeros días, de la novedad. A mí, por otro lado, no me pilla ya de nuevas. Demasiados cadáveres han probado el maletero de mi deportivo rojo.