jueves, 13 de febrero de 2020

SONRISAS ENLATADAS

Las sonrisas enlatadas de la tele
me recuerdan el hueco de mi alma.
A él le gustaban las risas enlatadas,
la música enlatada y
la felicidad enlatada.
Ese mundo ficticio
que encierra esa caja
era todo su mundo.

Hoy esas sonrisas enlatadas
me recuerdan los huecos de mi corazón.
Me parece tan triste
esa felicidad de Photoshop y mentira.
Me parece tan triste
como los árboles de plástico de la Navidad.
Me parece tan triste
como un pájaro en una jaula.

El hueco del que se fue para siempre.
El hueco del que se fue de tu lado.
El hueco del que decide dejar de amar.
Toda mi vida está llena de huecos.

Mi corazón es una especie de colador
en esta Nochevieja
de sonrisas enlatadas,
barbas de cartón piedra,
músicas pegadizas
y mentira maquillada.

NAFTALINA

Huele a naftalina en los arcones.
Huele a naftalina tu ropa y tu cuello.
Huele a palabras dichas hace milenios.
Huele a tierra mojada.
Esta lluvia que cae con parsimonia
me cala los huesos.

Chispea en tus armarios
llenos de ropa vieja
que huelen a cerrado y humedad.
Hace años que vi esa película
y me vuelve a oler a lo mismo.
No hay nadie a quien echarle la culpa.
Solo un olor muy fuerte
que casi no puedo soportar.

Llueve sobre mi
y la peli ya la vi hace milenios.
Me sé el final.
El argumento no era gran cosa.
Mi personaje estaba logrado.
Al final de la peli cae una tormenta
y alguien se baja del coche.

Es nochevieja.
Y huele a naftalina
cuando saco mi vestido
del arcón.

Es nochevieja.
El final de la peli era bastante previsible.
Mi personaje actuaba bien.
Las tormentas ya no me pillan desprevenida.
Mis vestidos huelen a naftalina.

Os soy sincera.
No tengo nada nuevo que contar.

LA CASA DE MIMBRE

Me dijo que tenía el pasado
cosido de cicatrices,
que era un hombre solitario
y que su casa era de mimbre.

Me resultó extraño que mintiera,
que nos mirase con admiración
y que un hombre tan solo
quisiese matar su soledad con nosotros.

Tenía heridas en sus dedos,
no cicatrices.
Tenía unas botas nuevas
pero baratas.
Tenía un bigote
postizo.

Vivía en el centro
y mintió cuando dijo
que le gustaba estar solo
en su casa de mimbre.

Me lo imagino
con sus muebles de mimbre,
con sus manos de mimbre,
con su corazón de mimbre
latiendo despacio
mientras toca el piano
con sus amantes de mimbre.

Le miré a los ojos
cuando nos despedimos
y supe que no mentía.
Vivía en una casa de mimbre
porque no quería más cicatrices.

Me dijo clavandome sus ojos:
-Lo creas o no...
las cicatrices no son de mimbre.

LOS SILENCIOS DE MI PADRE

Él comía siempre en silencio y muy despacio. A él nada le ponía nervioso. Él era la calma y la quietud. Era la paz hecha carne. En las nochesbuenas, en las noches de paz él brillaba en silencio como las estrellas. Ahora él es una estrella y cuando miro el cielo desde la terraza lo veo a él brillando en la inmensidad. Su silencio ha dejado un hueco que no puede llenar toda la música del mundo. Recuerdo cuantos silencios compartí con él y en todos ellos sobraban las palabras.  Solo había que mirarlo a sus hermosos ojos azul grisáceo para descubrir cuanto amor había en su corazón. Me ha dejado cubierta de un manto de amor. Cuando llegaba tarde por la noche me asomaba sigilosa a su dormitorio y si estaba despierto le hacía una tila y compartíamos el silencio de la noche que siempre rompía yo diciendole: - Papá, cuéntame cómo se vivía cuando tú eras joven. Me relataba alguna historia y luego me decía: -Acuestate, Mari Tere, que nos desvelamos.

Ahora me gustaría mucho desvelarme mientras me contaria sus historias. El ruido de la casa se hace insoportable. Echo de menos el silencio que él construyó. Echo de menos sus manos robustas y cómo adoraba las fresas con nata. Me pregunto si la vida le pasó de largo. Cuántos amaneceres contempló. A cuántas mujeres amó. Cuánto soñó despierto y cómo de libre llegó a ser.

Papá, te echo de menos.

TÚ Y YO

Dos ciegos intentando cruzar
una autovía de 7 carriles.
Dos exploradores perdidos de noche
en mitad de una selva llena de peligros.
Dos desertores de la guerra.
Dos extraterrestres en la Tierra.
Dos excursionistas en la Antártida.
Sin provisiones. A 23 grados bajo cero.
Sin guía y sin brújula. Rodeados de hielo abrasador.
Dos refugiados en un país extraño
que desconfía de nosotros.
Dos piedras en mitad del desierto
cobijando a un escorpión.
Dos animales heridos que muerden
la mano que les da de comer.
Dos perros apaleados.
Dos náufragos del Titanic.

Imposible...
Cruzar la autovía con vida.
Resistir el frío.
No morder la mano.
Volver a Marte.
Matar al escorpión.
Encontrar la brújula.
Ganar la guerra.
Ganarse la confianza.
Ganarse el pan.

Quizá olvidamos la primera ley de Murphy:
"Si se encuentra usted en un hoyo deje usted de cavar"

A PIE DE CALLE


A pie de calle huele a potaje y jengibre.
Los adoquines son nuestra única pertenencia y los compartimos.
Tomamos duchas bajo las farolas.
Las aceras son cómplices de algo hermoso
que se te disuelve entre los dedos al amanecer.
La música se filtra por las ranuras de las puertas
y siempre hay una especie de niebla
que lo envuelve todo en un halo de misterio.

A pie de calle no nos dejamos seducir por músicas fáciles.
Se escucha Ella Fitzgerald, Leonard Cohen o Fletwood Mac.
Siempre hay libros.
Entre nuestras piernas.
En el regazo.
Durmiendo en su estantería.

Puedo escuchar tu silbido antes de llegar a casa.
Los vecinos miran extrañados
como se llena este hogar de amigos.
Puedo tomar una copa de vino
con una cúpula de estrellas sobre mi cabeza.

Veo sombras pasar por la puerta
y me pregunto si están tan perdidos como nosotros.
Me entran ganas de invitarlos a entrar.

CREDO


Creo en tus manos sujetando las mías,
en el júbilo de las noches infinitas.
Creo en las miradas que se cruzan,
en el amor de aceras vacías.
Creo en la inocencia de los niños
y en tus pasos trémulos
cruzándose por mi camino.

Creo en tus lágrimas
y me gusta que me llames de madrugada.
Creo que mejoras con tu sonrisa
este pequeño rincón del mundo.
Creo que estás creado para ser feliz,
que eres más fuerte de lo que piensas.

Creo en ti y en tu manera de obrar.
Creo en mí y en mi manera de errar.
Creo en la humanidad
y en su libertad de elegir.
Creo en tus lentas pisadas
y en tu manera de luchar.

Si no creyera en la esperanza…
Si no creyera en la metamorfosis…
Si no creyera que hoy
es el primer día de mi vida…
Si no pudiera partir de cero
cuando me levanto cada mañana.

Si no creyera en tus súper poderes…
Si no creyera en mi luz…

FELIZ NAVIDAD Y VENTUROSO 2020