miércoles, 12 de febrero de 2020

ABEJAS OBRERAS


La vida de la calle me asombra.
Todos afanados en sus quehaceres.
El hombre pasea a su perro.
El albañil taladra la calle.
La mujer va a la compra
con su bebé en el carrito.
El joven comenta:
-Qué frío del demonio.

Las abejas obreras se afanan en su colmena
fabricando con sus patitas
la miel que da de comer a sus hijos.
La abeja liba.
El pájaro construye un nido.
Tú me miras.
Esa labor ya es suficiente.
Tú y yo queremos ser los zánganos de esta colmena.

FAREROS Y ALFAREROS


Dedicado a mis fareros y alfareros favoritos del IES Valle del Almanzora y a todo el profesorado de cada rincón del mundo que se dejan la piel moldeando la arcilla e iluminando las aulas desde su solitario faro.

Gracias infinitas por vuestro apoyo y por vuestras eternas sonrisas.

FAREROS Y ALFAREROS

Qué dos bellas profesiones.
Ser farero y alfarero.
En un mundo en el que
todo es precocinado y artificial.
Las flores son de plástico.
El precio es más importante que el valor.
La apariencia tiñe de ocre la realidad.
La pureza ya no es blanca, es amarilla.

Qué bella profesión ser artesano.
Moldear la arcilla
y teñir la infancia de colores.
Incrustar piedras preciosas en la cáscara
de la vasija que contiene un alma.
Hornear con paciencia el barro
que se transforma por mística alquimia
en un adulto compasivo.

Qué bella profesión ser  farero.
Lanzar luz sobre el mar en mitad de la noche
para que el barquito no zozobre.
Iluminar la oscuridad de la ignorancia.
Ser consciente de la inocencia
de los recién salidos del paraíso de la niñez.
Verter luz sobre cientos de pupilas
que te miran fijamente.

Quién fuera
un honrado alfarero,
un solitario farero.
Cerrando cárceles y sanatorios.
Construyendo el mundo futuro
desde los cimientos.

ENTRE LAS RUINAS


Hay cristales esparcidos por el suelo.
Los dos andamos descalzos.
La casa tiembla cuando nos miramos.
Si nos vamos la casa suelta un lamento.

Me pregunto si eres consciente de todo esto.
Si a ti también te quema este silencio a casa vacía.
Si te saben las noches a nitroglicerina.
Si alguien te enseñó a no mentir.

Cuando me miras me pregunto
si eres consciente de todo eso.
De que la guerra no está ahí fuera
si no dentro de cada uno.
De que estoy cansada de tener el maletero
lleno de cadáveres.
De que soy la amante de la señora duda.

Qué me dirías si te dijera:
Que la soledad ya no me estorba.
Que los principios siempre me saben a finales.
Que no tengo fuerzas.
Que padezco  insomnio las noches de luna llena.

¿Te has fijado que la casa está en ruinas?
Que tiembla, se inunda fácilmente
y cuando nosotros no estamos
se le escapa un sollozo.

ANTES DE DARTE CUENTA


Antes de tenerlo ya se ha ido.
Ya huelo su desaparición.
Antes de darte cuenta se habrá marchado.
No te quedas sola.
Sólo te quedas sin él.
No has perdido nada.
Ha sido parte del camino.

No has perdido nada.
Has ganado un poema.

EL BANCO


Esta vez no me vais a creer. Me he inventado tantas cosas que ahora no me vais a creer. Y la verdad es que no sé ni yo si es cierto o lo he soñado. Ahí voy. “Tengo en mi terraza un banco de Madrid” Con su oso y su madroño dibujado, sus reposabrazos, sus patas de hierro fundido y sus lamas de madera. Estaba en Lavapiés y no sé cómo llegó a Fiñana a compartir espacio con geranios, jazmines, salamanquesas y murciélagos por la noche. 

Hoy me ha dado por pensar que nunca he hecho el amor en un banco. Y no lo descarto de “cosas por hacer en otra vida antes que se me olvide como en ésta” Me pirra hacer algo que nunca he hecho y me sorprende la cantidad de cosas que me quedan. Cuando hago algo que es la primera vez en mi vida que lo hago me da una cosquilla en la barriga. 

El banco está totalmente fuera de lugar en mi terraza, tan lejos de la capital de España. Pero le tengo cariño. La que liamos para montarlo. A veces me pongo triste porque a lo mejor el banco no está cómodo en Fiñana. Nadie le ha preguntado al pobre. A ver si encuentro a alguien que se atreva a desmontarlo y devolverlo a Lavapiés. Creo que él sería más feliz entre los suyos, de vuelta a sus raíces. Y seguro que luego piensa: “Nunca debí salir de Lavapiés”.

domingo, 18 de agosto de 2019

EN LAS PROFUNDIDADES


Hace una semana que mi padre no está. Me sumerjo en el mar y allí dentro, en la profundidad y sin oxígeno estoy más cerca de él. No entiendo el porqué. Buceo y veo a mi padre allí abajo. Lo siento tan cerca. Aguanto bajo el agua hasta el máximo que puedo. Antes aguantaba menos. Ahora que siento a mi padre allí aguanto mucho más. No sé por qué me ha dado por pensar eso pero no dejo de pensarlo.

Veo peces, algas, rocas. Se filtran los rayos de sol tímidamente y lo puedo ver cogiéndome la mano cuando yo era niña. Siempre tan cerca. Siempre tan unidos. Lo veo canturreando en su tractor. Tan fuerte y tan libre. Lo veo echándose la siesta en el sofá y anudándose los cordones de sus zapatos. Lo veo tan elegante, con su camisa azul los domingos. Le hablo y le digo:

- Papá, estoy bien. No te preocupes. Tú me das fuerzas. Me cuidas y me guías desde el cielo. Tú eres la luz que ilumina mi camino y yo siempre seré tu lucero del alba, como me decías de niña. Cuando mire a Venus en el horizonte al despuntar el alba te estaré viendo a ti, cuando íbamos juntos a los secanos. Tú estás allí y estarás siempre; en una abeja libando de una flor de almendro, en los rayos de sol, en la tierra seca, en la lluvia que cae del cielo y que tanto te gustaba; en cada puesta de sol, en cada arruga de los troncos de los olivos que te vieron crecer, en cada gorrión que vuela libre y en cada gato que acaricio estás tú. Porque tú eres vida y eres naturaleza. A ella perteneces. Con ella te solapas. Eres savia corriendo por las hojas y los tallos y eres un sabio y tus enseñanzas han quedado para siempre como una huella imborrable en mi ser.

lunes, 24 de junio de 2019

LA VIÑA


Crecí en la cultura del miedo.
Mi madre siempre decía:
“El miedo guarda la viña”

Si juegas puedes hacerte daño.
Si corres te caes.
Si te ríes mucho luego llorarás.
Eso fue mi niñez.

Si vas sola por la calle te violarán.
Si amas te quedarás embarazada.
Guarda el tesoro que tienes entre las piernas.
Escuchaba en mi adolescencia.

Si fumas tendrás cáncer.
Si bebes cirrosis.
Los demás son una amenaza.
Vinimos a este mundo a sufrir.
Cuando ya era una adulta continuaban
las sentencias amedrentadoras.

Mírame ahora.
Mira en lo que me he convertido.
Todas las facetas de mi vida
tienen miedo de algo.
Soy el verbo temer hecho carne.

Tranquila mamá.
La viña está muy bien guardada.