miércoles, 16 de marzo de 2016

LA MESA LACK



En la nueva publicidad de Ikea dicen que los muebles de Ikea te pueden cambiar la vida. No exageran. Lo juro. Llegó la mesa Lack. Blanca impoluta. Ligera y práctica. Con los tornillos justos. Ni uno más ni uno menos. Y a sólo unas horas de llegar la mesa llegó el amor a mi vida. Y la esperanza. Y la ilusión. Y un día después de la mesa Lack llegó algo que suena a un trabajo. De esos que te ocupan la vida y te abren infinitas posibilidades delante de ti. De esos que pagan la factura del teléfono. 

Los suecos saben lo que se hacen con eso de cumplir lo que dice la publicidad. Todo en uno. Llega la mesa y pone las patas que le faltaban a mi vida. Blancas. Ligeras. Sujetas fuertemente con tornillos a mi existencia. Y, aunque la mesa envejecerá como yo, y su blancura destilará a pajizo y mis sueños ya serán otros cuando cumplamos años juntas, desde que la tengo paso más horas en el salón. Y no paro de mirarla y pensar: “cómo se las gastan estos suecos”.