miércoles, 30 de enero de 2008

30 ENERO DIA DE LA PAZ

No hay caminos para la paz. La paz es el camino.
Ghandy.
He aquí una pequeña muestra de las actividades que se han realizado hoy en la escuela de Artes de Almería con motivo del día de la paz. Toda una delicia y las performances de órdago.
PLURALIDAD


PEACE FOREVER


MOMO

PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE

No me creo casi nada. Casi todo lo que me creo al día siguiente no lo doy por válido. Hay gente que tiene las cosas claras desde hace años. A mi las cosas claras no me duran ni un día. Sigo buscando cada día las respuestas y no entiendo como hay gente que ya tiene todas las respuestas. A mi eso me da un poco de miedo. No me gustaría tener las cosas claras. Después de mucho pensarlo he llegado a esa conclusión. Aunque te cree una sensación de vértigo el mirar las cosas así. Si se tienen las cosas claras no se crece, no se evoluciona. Cambiamos todos los días porque las cosas que nos pasan nos cambian. El que no evoluciona está muerto. Me viene a la memoria una entrevista a Alex de la Iglesia con motivo del estreno de su película Crimen Ferpecto. Dijo algo así, algo parecido sobre el protagonista. Que tenía las cosas muy claras y ese tipo de gente le daba miedo. El prota sabe todo lo que quiere pero la vida le da una lección. Si veis la peli os reiréis mucho porque Alex de la Iglesia le da a sus películas grandes cantidades de ironía y humor. Tiene una visión del mundo muy crítica y en el fondo trasciende lo que piensa. Aunque lo lleve todo a extremos. Por cierto que he visto la última de Alex de la Iglesia y la ha pifiado. Le ha salido un bodrio aburrido e infumable, una americanada. Sólo quería decir que si la seguridad en uno mismo pasa por ese estatismo del yo, por ese “yo se todo lo que hay que saber y nadie va a enseñarme nada nuevo” pues prefiero ser insegura. Como dijo Sócrates “sólo sé que no se nada” y ni siquiera eso sé. La inseguridad es de las pocas cosas que tengo claras. El mundo es tan amplio. Nosotros tan pequeños. Todo tan complejo. ¿Cómo puedes asegurar con esa seguridad que lo que tú piensas es lo cierto? Quizá mañana veas las cosas de una manera diferente. Aún así tengo una buena ristra de cosas que me han funcionado la mayoría de las veces, lo que no quiere decir que sean infalibles pero en las que confío. Uno tiene que buscarse pequeñas tablas de salvación.
Una cita para terminar:
“Me decía todo el mundo: tienes que cambiar, tienes que cambiar. Pero yo no era capaz de cambiar. Entonces me dije a mi mismo: tengo que cambiar, tengo que cambiar. Pero tampoco cambié casi nada. Un día encontré a un buen amigo que me dijo: no cambies, sé tu mismo. Y desde entonces estoy cambiando.”
Tampoco estoy muy segura de esto que he escrito. Pero ahí lo lanzo.

LA MIRADA


Me gusta mirarte,
como coges el cigarro,
como sueltas el humo poco a poco.
Me gusta escudriñarte cuando crees que nadie te ve.
Verte como haces esas pequeñas cosas,
como coges el vaso,
como miras al infinito,
como charlas con alguien o le sonríes al aire.
Me gusta mirarte
por el rabillo del ojo,
sin que te des cuenta.
Mirarte ir y venir,
ponerte serio,
despegar con los dedos la etiqueta de la cerveza.
Me gusta observarte sin que te sepas observado,
meterme en tu intimidad.
Pero tú sabes que me gusta mirarte,
y dejar de mirar otras cosas con tal de mirarte a ti.
La mirada es una elección.
Te elijo a ti.
Tú lo sabes.
Te gusta que te mire y hacerte el desentendido.
Y a mi lo que mas me gusta en este mundo es mirarte

30012008

Lo insoportable es lo que queda oculto.
Pepe Espaliu

DESOLADO

Una vez, solamente una vez, ya lo ves,
una vez te perdí
una vez te seguí
una vez y dos y tres.
Una vez me enamoré del lado oscuro,
de lo más chungo
di tantas vueltas que perdí el rumbo.

Solita por la calle,
por la calle desidia
que es donde se pierden las niñas que van de excursión.

Desolado de Pastora

miércoles, 23 de enero de 2008

23012008

Mi indecisión en la vida descansa en un profundo sentimiento de responsabilidad del hombre por cada uno de sus pasos.
Hermann Hesse

martes, 22 de enero de 2008

22012008

Sólo trata con delicadeza quien tiene necesidad de esa delicadeza.
Radio3 o Hermann Hesse (no estoy segura)

lunes, 21 de enero de 2008

EL DELEITE

Desde hace mucho tiempo, existe una inmensa secta de imbéciles que oponen sensualidad e inteligencia. Es un círculo vicioso: se privan de placeres para exaltar sus capacidades intelectuales, lo cual sólo contribuye a empobrecerles. Se convierten en seres cada vez mas estúpidos, y eso les reconforta en su convicción de ser brillantes, ya que no se ha inventado nada mejor que la estupidez para creerse inteligente.
El deleite, en cambio, nos hace humildes y admirativos con lo que lo produce, el placer despierta la mente y la empuja tanto hacia la virtuosidad como hacia la profundidad. Se trata de una magia tan potente que, a falta de voluptuosidad, la sola idea de voluptuosidad resulta suficiente. Mientras existe esta noción, el ser está a salvo. Pero la frigidez triunfante está condenada a celebrar su propia insustancialidad.
Uno se cruza a veces con gente que, en voz alta y fuerte, presume de haberse privado de tal o cual delicia durante veinticinco años. También conocemos a fantásticos idiotas que se alaban por el hecho de no haber escuchado jamás música, por no haber abierto nunca un libro o no haber ido nunca al cine. También están los que esperan suscitar admiración por su absoluta castidad. Alguna vanidad tienen que sacar de todo eso: es la única alegría que tendrán en la vida.
Amelie Nothomb

LA ELECCIÓN

La mirada es una elección. El que mira decide fijarse en algo en concreto y, por consiguiente, a la fuerza elige excluir su atención del resto de su campo visual. Ésa es la razón por la cual la mirada, que constituye la esencia de la vida, es, en primera instancia, un rechazo. Vivir significa rechazar. Aquel que todo lo acepta vive igual que el desagüe de un lavabo.[…]. La única mala elección es la ausencia de elección.

Amelie Nothomb

UN DIA EN UNA GRAN SUPERFICIE

UN DIA EN UNA GRAN SUPERFICIE

No se de que color son los días cuando se pasan dentro de una gran superficie rodeado de mercancías y compraventa. Sólo sé que a mí me entran ganas de comprarlo todo cuando estoy dentro, ellos tienen tantas cosas y mi casa está vacía en comparación con todas los artículos que exhiben sus estanterías. Me entran ganas de salir corriendo porque me siento muy desorientada y me cuesta encontrar la salida. Supongo que ese es el motivo de que sean grandes superficies. Desorientarnos tanto que no podemos hacer otra cosa que entretenernos con sus cientos de lámparas aunque uno tenga suficiente luz en casa.
Creo que la estupidez humana está llegando a límites insospechados, quizás se han cumplido las peores profecías y uno de aquellos jinetes del Apocalipsis sea una gran superficie repleta de artículos de todas las calañas. Los inservibles son sin duda los que más triunfan en aquel caótico mundo. Hemos llegado ya a ser una sociedad palmípeda que sólo dice cua cua cuando se acercan los dependientes. Hablamos por códigos de barras y escuchar algo inteligente es harto difícil allá dentro.
Veo a familias enteras que cogen su carro, con el niño dentro enseñándole cómo ser de mayor, y se pasan el fin de semana allí dentro dilucidando cuál es la mejor lámpara para el cuarto de los niños, y me embarga una mezcla de tristeza y desesperanza Los niños lo quieren todo y lloran desconsolados porque, como me pasa a mí, en comparación con todo lo que se exhibe, ellos no tienen nada. Veo la estupidez humana instalada en la tierra con forma de supermercado fuera de escala.
La ansiedad es el deseo frustrado de no tener lo que se desea y allí es imposible no desearlo todo. La elección de los productos es un arduo ejercicio de razonamiento, la lógica aristotélica allí es difícil de usar. Entre tanto cachivache de todos los colores y formas uno olvida qué entró a comprar porque resulta que casi todo está de oferta y no se pueden dejar escapar de nuestros ojos esos carteles enormes que nos hipnotizan.
Para cuando uno encuentra lo que iba buscando el carro ya está lleno y cómo demonios te las apañas para dejar cada producto en su sitio si no recuerdas como has llegado hasta allí, y para entonces te duele tanto la cabeza que prefieres pagar antes que seguir un minuto más dentro, aguantando los villancicos de navidad.
Lo peor es cuando llegas a casa, se te han olvidado las tarjetas que necesitabas y no te atreves a volver a pisar la tierra de Satán por si no puedes volver a salir del infierno.
Estoy convencida de que alguien estudia el comportamiento humano allí dentro, debe ser un estudio posmoderno. Su título seguro es: Cómo desorientar a los clientes de una gran superficie. Debe ser un estudio muy serio y exhaustivo .Es indudable que ese estudio nunca saldrá a la luz, como la milagrosa receta de la coca- cola. Y es seguro que se esconde muy bien ese estudio y a nadie le interesa, claro, que todos nos enteremos de sus nefastas consecuencias en nuestra ya de por sí muy atolondrada cabeza. Pagarán una fortuna por el silencio de sus investigadores.
Los palmípedos no son conscientes del engaño porque todo el mundo sabe que los palmípedos sólo saben decir cua cua

HAY QUE IMAGINAR A SISIFO FELIZ



A veces hay que imaginar a Sisifo feliz empujando esa gran piedra que es mas grande que él. A veces me supera la piedra y me entran ganas de tirarla rodando y no seguir empujando contra la gravedad. Supongo que todos tenemos esas grandes piedras que empujar, obligaciones que hay que cumplir. Hay días que la piedra es mas pequeña y días que la piedra crece hasta superarnos pero la piedra siempre está ahí fiel como el mal aliento. Es muy ilustrativa la foto de como uno se siente algunos días.

¿CUÁL ES TU SUEÑO?

Perseguir sueños es un buen deporte. Deberían incluirlo en las Olimpiadas. Perseguir quimeras, utopías, es un dulce propósito. Quizá nunca se cumplan pero no hay que entristecerse por ello porque sirven de motor en nuestra vida. Te dan ganas de levantarte por las mañanas cuando suena el reloj. Es un buen motivo. Yo creo que todos tenemos nuestro pequeño o gran sueño. Yo creo en los sueños porque nos alimentan la esperanza y nos hacen continuar buscando. Gracias a los sueños somos pequeños dioses en la tierra. Yo creo que es por la esperanza de ese brevísimo instante que el resto merece ser vivido.

21012008

Algunas estrellas están mas cerca que los hombres que trato a diario.
Héroes del silencio

CITA A CIEGAS

A Eduardo y a Yasmina, por estar ahí

Siempre hay algo que uno olvida en alguna parte, en un autobús, en el trabajo, en cualquier tren, irremisiblemente siempre hay algo que uno olvida en alguna parte. Un póster, las llaves, el paraguas, el monedero, el bolso, la pitillera, las gafas de sol. Al final siempre da igual porque enseguida se sustituyen todos los olvidos. Pero uno no puede olvidar esas cosas que un día nos pertenecieron y eran casi nuestras. Una extraña prolongación de nuestra personalidad las hacía nuestras y no de ningún otro. Las cosas que más nos gustan deberían sonar cuando se alejan de nosotros. Deberían llevar un chip prodigioso que pitara cuando se alejan de sus dueños.
A ella y a él le hubiese gustado ese tipo de invento pero indudablemente les hubiese costado trabajo no perderlo.
Él se cita con los personajes más extraños en los lugares más inverosímiles a las horas más intempestivas y no le cuesta ningún trabajo. Ni mensajes en el contestador ni llamadas telefónicas ni cualquier otro tipo de citas comunes. A él no le cuesta nada quedar con alguien que no conoce. Lo sé porque lo he visto con mis propios ojos más de una vez.
Puede ser una parada de autobús o una estación o una de las múltiples salas de espera que existen en nuestro país. Suele ser en no-lugares dónde siempre funcionan los encuentros. Funcionan muy bien para ello también las gasolineras. Esos sitios que no cambian con la ciudad que uno visite. Esos lugares cuya decoración es parecida y parece ser una constante que no cambia aunque cambiemos de ciudad.
Que raro suenan esas citas sin mediar palabra. Que raro resuenan los pasos, en la solitaria calle, de no se sabe bien quién. Pero a Eduardo le suenan ya cotidianos. Los certeros pasos, la mirada perdida a Eduardo no le suenan extraños. Los ojos desencajados de alguien que se aproxima por el pasillo del autobús. Eduardo sabe que se aproximan a él, que esa boca torcida va a comentarle algo extraño. Él sabe que vienen hacia él y los espera con la resignación del suicida. Sabe que vienen a contarle algo interesante que no dicen nunca por la tele. Eduardo se cita con los personajes más extraños del mundo y no le parece ya raro, después de tantos y tantos encuentros. Se dan citas tácitas. Ninguno sabe del otro ni a dónde va ni de dónde viene y no les hace falta conocerse, como dos trenes extraños que se cruzan en la noche oscura. En silencio, en mitad de la noche, se ven venir y se reconocen.
-Te estaba esperando- comenta Eduardo en voz baja, apenas audible para el recién llegado.
-Buenas noches- comenta con la mirada perdida en no sé qué obsesiones y explica algo sobre la luna, algo que ya era esperado por Eduardo.
A dónde vas ni de dónde vienes importa ahora. La luna está completamente llena y espera muy paciente la compañía de sus lunáticos amigos. La luna y Eduardo esperan pacientemente. La conversación llega por sí sola.
-Yo no me creo que nadie haya estado en la luna- empieza Eduardo
-Ni yo que manden satélites y objetos raros allá afuera a girar en torno nuestro.
-Hay cosas imposibles de descifrar por medio de nuestro lenguaje- comenta el sorprendido Eduardo, una vez más.
-A mi se me cumplen todos los sueños cuando hay luna llena y no sé porqué pero te juro que es cierto.- dice el gran conversador de Eduardo, el que se metamorfosea en cada encuentro.
-Da igual. Los sueños siempre se cumplen y no dependen de la luna.-cerciora Eduardo sin ningún reparo.
Eduardo colecciona los objetos olvidados por sus dueños después de las citas. Un paraguas con alguna varilla rota por el uso, un cubo de rubby o una extraña bolsa vacía. A cambio Eduardo les ofrece sus objetos olvidados también: un póster de Amelie o una preciosa bolsa deportiva. Así suceden los encuentros y los intercambios de enseres, siempre en mitad de la noche. Siempre tan puntuales.

BEHIND THE WHEEL

BEHIND THE WHEEL

My little girl
Drive anywhere
Do what you want
I don’t care
Tonight
I’m in the hands of fate
I hand myself
Over on a plate
Now

Oh little girl
There are times when I feel
I rather not be
The one behind the Wheel
Come
Pull my strings
Watch me move
I do anything
Please

Sweet little girl
I prefer
You behind the Wheel
And me the passenger
Drive
I’m yours to keep
Do what you want
I’m going cheap
tonight

Depeche Mode

PEQUEÑOS DELITOS

Es un secreto pero me gusta perpetrar pequeños delitos, saltarme las normas ilógicas de vez en cuando. Creo que todos lo hemos hecho, y con razón, alguna vez. Fumarme un cigarro en un sitio prohibido, siempre y cuando no haya nadie a quien le moleste y sea un espacio abierto. Colarte en alguna fiesta privada. Echar fotos donde está prohibido. Cruzar el paso de peatones cuando está en rojo si no vienen coches. Meter cervezas de un Púb en otro(para lo que siempre llevo bolsos bastantes grandes). Enseñar la tarjeta de estudiante (que por cierto no pone la fecha) y aceptar los descuentos cuando llevas ya unos años trabajando. Bailar en algún sitio en que nadie lo hace. Bañarte en la piscina comunitaria cuando no hay nadie, a altas horas de la madrugada. Y ahora mismo ya no se me ocurren mas pero vosotros seguro que tenéis alguno. Me reiré mucho si me lo comentáis.

viernes, 18 de enero de 2008

18012008

No logro acostumbrarme aún a ser adulto.
El último de la fila

jueves, 17 de enero de 2008

17012008

Un hombre féliz es aquel que durante el día por el trabajo y por la noche por el cansancio, no tiene tiempo de pensar en sus cosas.
Gary Cooper

TODOS LOS DIAS CUATRO VECES





Todos los dias veo esta obra de arte urbano en la calle cuando voy y vengo del trabajo. He elegido ese camino aunque podia haber escogido otro pero este camino me regala el arte que no esta en los museos y aun asi es arte. Le doy las gracias al que lo haya hecho pues enciende la rutina del camino diario. Es la valla de una obra. Que pena que se termine la obra!!!!Puedo soñar que un ejército entero de seres con armaduras no puede rescatar a una princesa custodiada por un dragón que echa fuego. Merece la pena verlo. Junto a correos. Un regalo sin duda.

miércoles, 16 de enero de 2008

16012008

Lo único malo que tiene la lluvia es que te importe mojarte.
Alguien

martes, 15 de enero de 2008

NOW IT'S ON



Fabulosos Grandaddy!!!!

15012008

La vida es maravillosa si no se le tiene miedo.
Charles Chaplin

lunes, 14 de enero de 2008

MEDIANERAS3

MEDIANERAS2

MEDIANERAS1

14012008

Simpatizo con los que buscan la verdad,
disiento de los que hablan como si la hubiesen encontrado.
Luis Buñuel

domingo, 13 de enero de 2008

AMORES EFÍMEROS

“El poder de lo efímero radica en que nos obliga a disfrutar de
él cada instante, puesto que desaparecerá en cualquier momento”

Pepe Escamilla Lao

La playa estaba casi desierta, como a él mas le gustaba. Eran los primeros días del verano y la gente aún no abarrotaba la orilla. Había unos cuantos avezados por aquí y por allá que se habían atrevido con los primeros rayos de sol de mayo. Alex puso su toalla sobre la arena y se tumbó a leer. Era un libro de bolsillo. Le gustaba llevar libros pequeños a la playa para no llevar demasiada carga. Aquel libro le estaba gustando. Erich From era un gran filósofo. Se adentró en sus páginas en pocos minutos. No sabe Alex cuanto tiempo estuvo así pero se dio cuenta de que tenía los músculos entumecidos por la misma postura y se incorporó. Luego se dio un baño que lo revitalizó. Le gustó hallarse solo en el agua y nadó a sus anchas en la infinitud del mar hasta que se cansó. Siempre elegía una playa paradisíaca a la que costaba mucho llegar incluso en coche y a la cual la gente no iba por pereza. Cuando salió del mar vio a una chica desnuda cerca de su toalla. Sólo llevaba unas enormes gafas de sol. Se quedó petrificado nada mas verla. Era de una belleza suma contemplarla tumbada en su toalla. Quiso no mirarla demasiado por si ella se daba cuenta de su osadía y lo tomaba por un pervertido pero ella era ajena a su mirada puesto que estaba ensimismada en la lectura de un libro. Alex se secó un poco y trató de no pensar en ella y no mirarla pero le era imposible como a las olas les es imposible no estrellarse contra las rocas. Entonces Alex hizo lo único que podía hacer en esta clase de situaciones y lo que mas le gustaba: se aisló del mundo con su discman. Puso su disco favorito y se dejó llevar por él.
¿Quién era aquella desconocida que tanto le había turbado? Le gustaba tanto aquella osadía, aquella falta de pudor que a él le sobraba. Porque a él le hubiese gustado nadar desnudo en el mar y tumbar su cuerpo completamente desnudo al sol. Pero no era capaz. Una conservadora educación se lo impedía. Seguía contemplando a la chica sumido en sus pensamientos y en sus melodías favoritas. Aquello debía parecerse mucho a la felicidad: una preciosa tarde de mayo divisando como cae el sol, contemplando la belleza humana en un lugar paradisíaco y todo ello aderezado con la mejor banda sonora del mundo. De pronto la chica se levantó, sacó algo de su mochila y se fue hacia la orilla. Alex tardó en comprender que era una cámara de fotos. La chica estaba haciéndole fotos a las olas. Aquello le dio una idea de la sensibilidad que encerraba aquel cuerpo. En aquel inesperado suceso Alex pudo sentir el miedo. Miedo a perderla. No lo había pensado antes. Al verla coger la mochila Alex pensó que recogía sus cosas y se iba y sintió una punzada en el corazón. Mientras la chica sacaba sus instantáneas de la belleza de la naturaleza Alex se perdía en sus lúgubres pensamientos. Ella se iría, se iría pronto y la perdería para siempre. El sólo hecho de pensarlo ya le dolía a Alex . Necesitaba estar cerca de ella pero él no sería capaz de decirle nada. Era demasiado tímido ¿Quizás se había enamorado? Le había pasado tantas veces ya antes que Alex no era capaz de discernir si realmente esta vez era la primera vez que ese sentimiento era tan fuerte.
Le había pasado en el autobús con una chica que iba leyendo y de la que se enamoró perdidamente pero que la perdió cuando ella se bajó en su parada y él hacía ya tiempo que se le había pasado la suya. En una estación de metro, se había enamorado de una chica que cantaba como los ángeles y a la que echó todas las monedas que tenía. Él era un observador mudo, sus ángeles nunca se daban cuenta de su presencia y eso era lo que a él más le gustaba, sentirse dueño de un gran secreto que sólo él podía contemplar y nadie mas. Amores efímeros. Se iban y venían con la misma rapidez que un tren. Pero nunca jamás podría olvidarlos. Le pasó también con aquella chica del ascensor que canturreaba aquel viejo blues. Y con aquella chica que le vendió un colgante con la forma de una espiral. Se había enamorado de su leve acento argentino que le mostró mientras le anudaba al cuello el colgante.
Y ¿ahora? Ahora se debatía entre el sufrimiento de temer la pérdida (cada segundo que se iba era un alfiler clavado en su corazón) y escoger la elección de disfrutar cada instante de la contemplación de aquella criatura angelical. Sin duda eligió el segundo sin poder reprimir un poco el primero a la vez. Eligió contemplarla hasta que desapareciera para siempre y guardarla en su recuerdo como a las demás. Eligió aceptar su destino y no rebelarse contra él. Eligió seguir viviendo en sus sueños, no dar un paso mas allá. Eligió resignarse y aceptar que todos sus amores eran efímeros y platónicos y que él era un auténtico soñador.

13012008

Hay quién atraviesa un bosque y sólo ve leña para el fuego.
León Tolstoi

POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS

A la memoria de Antonio Olivares Salmerón, del que no conocia nada, con el que nunca hablé. Sólo sé que amaba el arte y que era un gran lector. Tu desaparición me llena de desasosiego porque no soy una isla. Allí donde hayas ido espero que estés mejor que aquí.Adios amigo.

"Nadie es una isla completo en si mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti."

John Donne

sábado, 12 de enero de 2008

ARREPENTIMIENTOS

Se preguntaba Woody Allen si un recuerdo es algo que tienes o algo que has perdido. Y yo también me lo pregunto. Lo digo porque no se si las cosas que ya han pasado nos han pasado a nosotros o a los que fuimos en el pasado, a otros que se parecían a nosotros pero que ya no tienen nada que ver con nosotros. Cuando metí en el blog el “Discurso en torno a las cosas que están bajo el agua y allí se mueven” ni lo leí. Hace como cuatro o cinco años que lo escribí. Y ahora lo veo tan lejano a mi. Ahora estoy en otra cosa. Me sabe a pescado podrido, como decía Ray Loriga. Anoche lo leí y estoy por quitarlo. Hay cosas que me gustan y que son “lugares comunes” por los que a veces alguien ha pasado. Casi todo el mundo ha tenido una época nihilista en su vida en la que no creía en casi nada. Pero luego hay otras que yo que se. No se. No se. Nunca se. ¿Alguien me da una pista?

NÓMADAS

Lo planeas durante semanas. Llega el gran día. Sonrisa de oreja a oreja. Me voy lejos de casa. Quiero estar lejos de casa. Quiero sentir que no pertenezco a ningún sitio. Que no me ata nada. Creérmelo por un momento. Aire. Aire de otra ciudad. Olor a otra ciudad. Metro. Calles nuevas. Colores diferentes. Gentes extrañas que van y vienen y tu las observas ensimismada. No dices nada. Te limitas a sentir. A guardar esa sensación para echar mano de ella cuando sientas ese vacío, esa presión.
Y Franco Batiatto me lo cuenta así, tan claro, tan certero que te llega por dentro y sientes que otros ya sintieron, que otros ya pasaron por ahi, que lo vieron como tu y te lo cuentan a su manera. Pero tan parecido a tu manera que sientes un escalofrío. Gracias por este regalo.
Indispensable en la preparación de un viaje. Realmente indispensable.


NOMADAS

Nómadas que buscan los ángulos de la tranquilidad
En las nieblas del norte en los tumultos civilizados
Entre los claros oscuros de la monotonía de los días que pasan
Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo
La encontraras.
La encontraras
Al final de tu camino
Bajo el tránsito de la aparente dualidad
La lluvía de septiembre despierta al vacío de mi cuarto
Y los lamentos de la soledad aun se prolongan
Como un extranjero no siento ataduras del sentimiento
Y me ire de la ciudad esperando un nuevo despertar
Los viajantes van en busca de hospitalidad
En pueblos soleados
En los bajos fondos de la inmensidad
Y después duermen en las almohadas de la tierra
Forastero que buscas la dimensión insondable
La encontraras fuera de la ciudad
Al final de tu camino.
Franco Batiatto

ELECTRICISTAS

Para esos días que nadie te baja de la nube,
que te puede pasar un tren por encima que ni te enteras.
Y te subirías a alguien a tu nube para verlo todo desde otra perspectiva.
O para cuando te falte el aire, te la pones y subidón a la nube.
Gracias Fangoria por este regalo.


ELECTRICISTAS

Ven, acércate mas, que te quiero tocar,
estar cerca de ti.
No, no me digas que no,
que te da miedo sufrir,
sentir algo por mi.

Ven sube a mi nube,
yo te estaré esperando,
flotando,
gozando del éxtasis de estar aquí.

Ya ves que si no tienes valor
nunca sabrás lo que hay dentro de ti.
No, no te creas que yo no estado también ahí,
esperando salir.

Es un problema eléctrico que sólo afecta al corazón.
Empiezo la investigación.
Somos alquimistas, animistas, sobretodo electricistas.

Fangoria

12012008

Quien no considera lo que tiene como la riqueza mas grande es desdichado aunque posea el mundo entero.
Epicuro

viernes, 11 de enero de 2008

EL PUENTE


-No me quedaré mucho tiempo- dijo Ella. Él no contestó.
Ya no temía la pérdida. Temer. Temer hubiera sido el puente para rescatar, para aprisionar con avaricia los restos del naufragio, antes del naufragio. Ahora sólo la resaca, ahora sólo un “no me quedaré mucho tiempo” rutinario, una justificación de porqué seguir ahí. Apenas nada.
Le gustaba mucho Él, quizás porque nunca disimulaba su aburrimiento y canturreaba viejos temas de jazz y bebía con sorbos rápidos, casi salvajes, un coñac los días de lluvia. Ella le gustaba mucho, quizás porque era morena y callada y cultivaba esas flores pequeñas y porque tenía la cara mas bonita que había visto.
Si sólo hubieran sido un poquito mas tontos, el amor no sería ahora como la sopa, sólo un poquito mas tontos para no entender tan rápido, para no dar por hecho. Pero no… no te rozaré para no herirte. No bailar esta noche porque yo quiero luz y a ti te da vergüenza y acabar con los labios en forma de silencio. Un silencio que oprime y se bebe el oxígeno del cuarto, como quedar enterrados uno muy lejos del otro. Y luego…¿qué venía luego? Los dedos de mimbre tocando torpes para salvar las apariencias, las manos tendidas, las palabras vacías…Pero la piel lejos, el sudor lejos, la pasión lejos. No sabían odiarse por eso acababan metiendo en un saco las palabras que salen mojadas bajo la almohada. Siempre.
Le gustaba mucho Él porque tenía las manos fibrosas y un don extraño para las caricias. Ella le gustaba mucho, porque leía a Poe y sus ojos miraban siempre un poquito mas lejos que tus ojos.
La primera vez que se vieron se tendieron un puente. Ella estaba preciosa con su jersey azul y sus ojos manchados de agua. Él llevaba unas botas y una bufanda larga, de colores. Se tendieron un puente. De …tu me gustas un poco a como demonios hago para volver a verte. Ella… quiero saber que lees y que me cuentes, que me beses despacio, que no me rompas, porque lloro pronto. Él... quiero verte desnuda y meterme en tus cosas y leerte bajito para que te duermas. Y cruzaron el puente.
Marian Martí Vallejo

11012008

Lo que la oruga llama el fin del munndo,
el resto del mundo lo llama mariposa.
Lao Tsé

jueves, 10 de enero de 2008

10012008

Soledad es un sabor ácido del cual unos pocos se enamoran.
Alguien.

miércoles, 9 de enero de 2008

09012008

Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche.
Edgar Allan Poe

martes, 8 de enero de 2008

RAZON DE ANATOMIA

Me he besado con poetas, pintores, cineastas, tenores, guerrilleros,
ingenieros, hippies, empleadas, jew princesses,
en mi boca, todos los caminos de la vida,
es tiempo de ocuparme de mis pies.

Luisa Futoransqui

08012008

Existen tres formas de sentirse vivo: estar psicoanalizándose, estar escribiendo un libro o estar enamorado. Lo ideal las tres.
Radio 3

lunes, 7 de enero de 2008

LOS ZAPATOS Y EL DIAMANTE


“Toda persona se enfrenta a un camino...
no siempre hecho a la medida de sus zapatos.”

Ramón Salazar.

Para los que se buscan, allá dónde anden...


No podía dejar de observar esos zapatos, esa insolencia en su forma de llevarlos.Ese atrevimiento con el calzado le fascinaba porque Ella siempre buscaba los zapatos más discretos para disimular y, a la vez, desviar la atención  de la parte de su cuerpo que más aborrecía. Tenía los pies grandes, casi amorfos, y un zapato fino y delicado quedaba en su pie como en el de un rinoceronte. Defectos de escala en la sabia naturaleza.
Lo primero en lo que se fijaba cuando veía a alguien era en sus pies, quiero decir en el engrudo de piel y plástico que los envolvía. Era ésta la más obsesiva de sus pasiones.
A veces, deseaba aquellos pies, los de esa chica tan elegante que despierta las miradas y los deseos de los hombres a su paso. O se enamoraba perdidamente de esas zapatillas de deporte con esa cadencia en su movimiento inocente y libre, que pertenecían a aquel jovenzuelo de flequillo en los ojos y mirada dulce y sensual. Otras veces sucumbía a una atracción irrefrenable por unos zapatos masculinos, con una enorme seguridad en cada pisada, impolutos y brillantes, cuyo dueño desprendía un aroma embriagador, tras una camisa blanca e igualmente impoluta. Su timbre de voz grave y perfecto acompañaba una seductora sonrisa al cederte el paso en las  puertas de las cafeterías o los teatros. Un perfecto caballero. 
O eran las suelas de unas botas de piel de cocodrilo, increíblemente llamativas, con la punta de  pico, las que la obligaban a quedarse una hora más en el metro( con el consecuente desvío de su trayectoria inicial) embobada con el chico que no apartaba los ojos de su libro, embelesada con esas botas que forman parte de su persona tanto como las líneas de sus manos o su balanceo al caminar, hipnotizada con su descaro en esas piezas que lo separaban del mundo exterior  y que tanto contrastaban con su evidente timidez. Quizá para contrarrestar esa carencia eligió estas botas entre la diversidad de posibles candidatas para sus tímidos pies. 
       La persecución de todos esos pares de zapatos era una pasión incontenible en la que ocupaba tardes enteras. La cogía desprevenida en cualquier situación y, todo podía esperar si había aparecido esa turbadora Katiuska pisoteando unas hojas secas. Al cabo del tiempo, olvidaba sus caras, sus gestos, sus olores, pero nunca esos pedazos de tela que les servían, a cada uno, de tenue contacto con la Tierra.
Era una elección tan difícil. Las horas muertas frente al escaparate de la zapatería de la esquina. Y antes de probarse un par ya sabía si eran suyos  o no, porque, antes de tenerlos, unos zapatos ya te pertenecen o no. Y los suyos siempre eran de cuero negro, corrientes, casi vulgares. No podía llevarse unos zapatos que no eran suyos, eso era casi como robar. Así que aceptaba su fatal destino con resignación y admiraba todos aquellos zapatos que eran como un calidoscopio de las más diversas formas y colores y que nunca podría llevar, que nunca le pertenecerían. Todo un universo de elementos cósmicos, azules, rojos, de charol o de ante. Todo un universo que nunca alcanzaría, negado para ella por una ley invisible, de esas leyes que, por el hecho de no estar impresas, pocos ojos tienen la capacidad de percibir. Así que no podía evitar admirar, envidiar y perseguir ese universo en cada uno de los que sí tenían acceso a esos tesoros.
Aunque tenía que reconocer que nunca vio nada semejante a lo que ahora observaba con el deleite de quien descubre un diamante oculto para el resto. Eran unos zapatos planos con la piel brillante de un plástico tornasolado, unas veces verdes, otras morados, como si de un camaleón se tratase. Su superficie estriada formaba  rombos y tenían la punta arqueada hacia arriba como las pantuflas de Sherezade. Era tan maravilloso como un carrusel de vidrios de colores del que no podía apartar la mirada. Con gran pericia  consiguió la dirección de la chica y la estuvo siguiendo durante varios días.
Descubrió que no era el único par extraño que habitaba en sus pies. Éstos albergaban las variedades más exóticas. Sus predilectos llegaron a ser unos negros de punta afilada y anudados con cordones a su empeine delicioso, que subían trepando hasta el tobillo y se agazapaban allí conformando el cuello de un botín, pero éste no era un botín cualquiera. Su tacón completamente cuadrado era la pieza perfecta que completaba la sublime obra de un dios terrenal, eran los zapatos de una hechicera creadora de pociones  mágicas y humeantes de misterio, la bruja de Blancanieves.
Esa chica, sin saberlo, llevaba en sus pies el mundo que Ella soñaba, representaba todo lo prohibido, todo lo que ella nunca tendría, lo que nunca se atrevería a robar sin escrúpulos de cualquiera de aquellas fantásticas zapaterías.
      Esa mañana, un poco adormilada aún, había salido de casa  deprisa, sin desayunar siquiera, para entregarse a su cotidiana ocupación: la persecución incesante de un nuevo misterio allá en el suelo. Ya conocía los horarios de su desconocida amiga y se había habituado a ellos. Cruzó la esquina de la calle mojada, envuelta en la niebla espesa del comienzo de un  día de invierno, y andaba ensimismada en sus pensamientos cuando apareció la sombra que venía a traerle a su vida el color del que Ella carecía. 
Acababa de  descubrir una nueva rareza, en el inacabable muestrario de su desconocida predilecta, cuando observó con sorpresa algo que le había pasado totalmente inadvertido desde el día que la descubriera. La hizo pararse, de pronto, en seco, como si un rayo hubiese caído sobre su destino. Cayó en la cuenta de que todas las ropas de esa chica eran negras, de color negro, tan negro como el azabache. Sus faldas, sus camisas, sus pantalones, incluso sus pulseras y collares eran del color de la tragedia. Nunca antes se fijó en algo tan asombrosamente obvio, (existen ojos para los que observar lo evidente  para los demás es muy complicado para ellos, mientras que lo imposible de captar para los demás es absolutamente natural e innato para sus pupilas) La chica sólo trataba de pasar desapercibida para los demás, su cuerpo era invisible como el del marionetero o el mimo, que quieren sólo mostrar una parte de su ser, la que más les gusta. En su caso los pies tenían todo el protagonismo de su persona y brillaban como esmeraldas en el fondo del mar. Detrás de sus ropas negras se ocultaba un cuerpo amorfo del que su dueña no sentía ningún orgullo. Pero Ella no lo captó hasta ese instante, puesto que estaba fascinaba con la maravilla que la chica había conseguido potenciando lo más distintivo de su ser, lo que su yo interior le dictaba. Exhibía su singularidad ante el mundo.
       Completamente quieta, clavada en el asfalto como una estaca, se observó en el reflejo de un escaparate conteniendo la respiración. Llevaba una falda azul eléctrico con medias a rayas de colores, su pelo era grana y rizado en bucles que le caían desparramándose por el cuello y la espalda. El bolso de espejitos y lentejuelas formaba un patchword  con todo el universo que Ella perseguía en unos pies ajenos diariamente. Llevaba en su cuerpo todo el calidoscopio que siempre deseó. Todas las ausencias y deseos estaban en Ella. No lo supo ver. 
       Todo lo que Ella deseaba estaba en algún lugar escondido, sólo tuvo que descubrirlo. El camino había sido perseguir diamantes en los zapatos de desconocidos. Cada cuál busca su camino. Ahora comprendía que llevamos todos un diamante interior y nos pasamos la vida buscándolo en el exterior, mientras que mantenemos el nuestro oculto, encubierto por el miedo aterrador a saber quienes somos. Mientras se observaba en el escaparate pensaba que cuando nacemos se nos entrega una joya, algunos se pasan la vida buscándola y no hayan más que un vacío ensordecedor porque no buscan donde deben (aunque sientan esa necesidad vital), otros nunca llegan a sentir que poseen un diamante dentro, ni tan siquiera lo buscan porque no saben que existe. Muchos, la mayoría, mueren sin descubrir el diamante, y él muere con ellos, sin haber visto nunca la luz. El miedo a la inseguridad del destino les impidió buscar el diamante. Algunos se empeñan en buscarlo por todos los rincones, entre la basura, como Picasso, entre montañas de papeles o de libros que les den una explicación para encontrar el diamante, o entre las camas de numerosos seres que les hacen sentir que no están solos y vacíos en este mundo. 
Algunas veces sonríe para sus adentros cuando, instintivamente, sus ojos se desvían al suelo, entre la muchedumbre, buscando esa luz oculta allá abajo. 
Esa luz para la que sólo Ella tiene ojos.

DE COMO A UNO SE LE MUERE EL ALMA

A Lorenzo, él sabe porqué

1.LOS PECADOS DE LAS ALMAS.
1.La indecisión.
2.El miedo.
3.La renuncia.
4.La confusión.
5.La evasión.
6. La reflexión.
7. La ignorancia.
2.LA ABSOLUCIÓN.


1.LOS PECADOS DE LAS ALMAS.
1.La indecisión.
Todo comienza desde que uno es pequeño. Tan pequeño como una semilla. Y va creciendo en un medio acuoso como un pececillo indefenso que depende de otro ser para vivir. Uno aún no tiene nombre pero ya empieza a ser diferente.
Basilio ya era diferente mucho antes de nacer. Luego, con el paso del tiempo fue pequeño, cada vez más pequeño.
El pequeño Basilio se pone delante de la vitrina de los dulces y le asalta la emoción y la duda. Corre con sus piececillos paseando, de acá para allá, su mirada entre las vitrinas que exhiben toda la variedad de exquisiteces al paladar. Basilito se siente confuso e indeciso ante todas esas posibilidades de sabores y colores. Él adora las infinitas posibilidades que le ofrece la vida, tanto las adora que se azora en la elección de una porque pierde otra y él no quiere perderse ninguna. Basilito trata de ponerse de puntillas sobre sus pequeñas zapatillas nuevas, para poder alcanzar a ver esos dulces que están tan altos. Pero su papá empieza a impacientarse y a mirar el reloj.
-Basilito, cariño, tienes que elegir sólo uno.
Basilito lo mira desde abajo con gran congoja y se le comienza a formar un nudo en la garganta. El primero de los nudos de una cuerda muy larga.
-Mamá nos espera y se va a enfadar si tardamos mucho.
Basilio tiene un recuerdo agridulce de sus primeras sensaciones de indecisión.
-Pero papá...
-Señora, deme ese mismo, este niño desespera a cualquiera.
Basilito cogió el pastel casi con desgana. Miraba a su papá enfadado, sin entender.
Durante el camino de vuelta no hablaron y Basilito lo miraba desde abajo, de cuando en cuando, con su carita triste. Pero su papá apretaba el paso y la mano diminuta de su hijo, con la mirada al frente y ensimismado en sus pensamientos. No acertó a regalarle una sonrisa de comprensión, que tanto ansiaba su pequeño corazoncito. El pastel no le supo dulce sino con un extraño sabor amargo, con lo que a Basilio nunca le quedaría claro la distinción entre ambos sabores. La distinción entre el sabor dulce y el amargo sería ya siempre para él un conflicto interno, una extraña cábala que nunca ya podría descifrar.
A medianoche Basilio vomitó todo el pastel sobre la colcha de su cama. Nadie le regañó, pero las miradas sumisas de sus padres, cambiándole tácitamente el pijama, le crearon su primera sensación de culpa, por la que Basilio tuvo un sueño espeso esa noche.
2.El miedo.
La primera vez que Basilio sintió miedo le pilló corriendo. Huía de unos niños de su clase que le querían pegar. Cosas de niños, dicen los mayores. Pero Basilio sintió el miedo de verdad cuando escuchaba los gritos furiosos tras sus pasos. Corría como podía con su cuerpo rollizo, jadeando y parándose cuando le faltaba la respiración. Colocándose sus gafitas empañadas y emprendiendo de nuevo la huida entre jadeos entrecortados. Sabía que si le cogían le harían daño, no era la primera vez. Eran muchos y él estaba solo. No cabía la defensa, sólo la huida. Escuchaba sus gritos y sus risas, su diversión insultándole, llamándole gordinflón. Sentía el regocijo que les embargaba considerándose superiores a él, percibiendo el poder que tenían sus insultos y sus puños contra el ser indefenso y acobardado de Basilio. A veces escapaba y llegaba a casa con la angustia pintada en la cara. Y fue aprendiendo cómo se hace para disimular el terror, para que su familia no se diera cuenta de que era débil y vulnerable y necesitaba su protección.
-No me pasa nada, mamá.
-Hijo, ¿porqué no comes?
-No tengo hambre.
Y era cierto. Basilio disfrutaba comiendo, como uno más de los placeres que le brindaba la vida. Dejó de disfrutarlo cuando empezó a ser motivo de persecuciones. Ésta fue la primera renuncia de Basilio. La comida. Empezó a no gustarse a sí mismo, puesto que no gustaba a sus perseguidores.
Las cosas comienzan a torcerse de una forma inocente, casi infantil, sin darse uno cuenta.
Años más tarde Basilio caería en una bulimia de la que casi le costó la vida salir.
3.La renuncia.
De una forma un tanto dolorosa Basilio comenzó renunciando a cosas sencillas y terminó renunciando a él mismo.
Se sentía cayendo en un pozo ciego y hondo dónde no había salida. Basilio empezó con algunas mentiras inofensivas y terminó no distinguiendo la mentira de la verdad. Como tampoco distinguía lo dulce de lo salado. Pensaba que todo era un juego pero se equivocaba. Ya no podía decir lo que pensaba porque notaba en las pupilas ajenas un cierto desdén. Y empezó a decir lo que no pensaba porque era mucho más sencillo para sobrevivir. Así empezó el principio del fin de Basilio.
Basilio sintió que su mundo se rompía cuando empezó una larga lista de renuncias. No le gustaba mirarse al espejo porque éste le devolvía el reflejo de alguien a quién no amaba. Un desconocido. El desconocido hizo lo que veía que hacían los demás aunque él no experimentaba lo mismo que ellos. Para poder sentir el abrazo de sus amigos empezó a imitarlos. El desconocido se apropió de la vida de Basilio y lo sustituyó.
Pero por la noche, en la cama, cuando se iba a dormir, la verdad le subía como la leche agria a la boca. Pero la verdad era difícil de tragar, para Basilio y para todos los que amaban a Basilio.
El desconocido abrazaba y besaba cuantas mujeres se cruzaba porque sus amigos lo hacían, y con ello podía sentir la amistad y compartirla. Porque Basilio no puede vivir sin compartir todos esos sentimientos tan profundos que siente y esa necesidad vital de amar. Basilio y sus amigos pasaban las tardes relatando sus aventuras, bromeando y fumándose unos cigarrillos a escondidas.
Pero luego, por la noche, (cuando el desconocido se esfumaba) a solas con él mismo, no podía engañarse. Al espejo nadie puede mentirle. Y permaneció allí oculto, tras el espejo del baño, renunciando a su yo interior para ser aceptado y amado, haciéndose el sordo cuando esa voz gritaba desgarrándole por dentro. Manteniéndose firme cuando acechaba la duda, sintiéndose mezquino por no ser como los demás.
Porque Basilio desde antes de nacer ya era diferente.
4.La confusión.
-Me equivoqué, mamá.
Basilio odiaba pronunciar esa frase, pero incongruentemente la repetía a menudo. Al principio fue con las cuentas de los deberes del colegio, más tarde con la elección de sus estudios, después con el fracaso en la universidad, luego con las chicas, hasta llegar a sus problemas con las drogas. Basilio entraba y salía de un infierno a otro como quién entra y sale de una habitación recorriendo la casa del terror. Nadie se explica cómo sobrevivió Basilio a tanta pérdida y calamidad, a tanta angustia. Ni tan siquiera el propio Basilio. Cómo hace él para contarte que se le juntó el cielo con la tierra y en medio estaba él, aplastado entre uno y otro, no como un mortal habitante de este planeta, sino como una hoja aprisionada entre las páginas de un libro, el de su vida. Cómo se puede expresar que se siente uno tan plano, delgado, débil y herido como una hoja de un árbol cuando desciende de sus ramas y va a perderse en el hosco mundo del suelo. Cómo se puede vivir en ese mar de dudas envolventes y violentas como las olas estrellándose contra las rocas. Cómo se puede llegar a ser mar y rocas a la vez. Quién lo podría entender si Basilio se lo contara. Se sintió el dios de la ignorancia, el dios de la confusión de los sentidos, el del ofuscamiento. Un dios en una deriva permanente.
Pero seguía buscando porque no le bastaba la respuesta fácil, la que le suele bastar a todo el mundo con él no funcionaba. No le bastaba para engañarse esa vana respuesta. Porque Basilio siempre tenía una pregunta para esa otra respuesta. Basilio no sabía si esa deriva tenía destino o finalidad, sólo se podía dejar arrastrar sin oponer resistencia. No podía explicarse porqué a él le ocurría y no a los demás. Porqué para él era más difícil. No podía ni intuir que él pertenecía a esa rara especie de peces que se mueren en agua fría porque sus colores son tan lindos que no aguantan el agua fría y se mueren.
Constantemente estaba debatiéndose en una lucha interna, entre lo que “soy” y lo que “debería ser”, entre lo que realmente quiero hacer y lo que inevitablemente tendré que acatar, porque la vida no me dejará otra opción. Una constante y enloquecedora guerra consigo mismo. Discutiendo si “sí” o si “no”, si “pastel de fresa” o “bombones de chocolate”, si se lo digo o no se lo digo, si me levanto o me quedo dentro del ataúd, si compro esas preciosas margaritas o me tiro por un puente, si lo beso o mejor me escapo a Laponia a ver el sol de medianoche, si mañana mismo le escribo y le digo lo que siento o bombardeo su casa con balas de fogueo. Si empiezo una nueva vida o acabo de una vez para siempre con esta tragedia.
Nadie sabía nunca si Basilio al segundo siguiente iba a derramar una lágrima o a romper en carcajadas.
5.La evasión.
Basilio empezó a ocultarse de los demás porque era la única forma de librarse de la compañía del insidioso desconocido. Y empezó a sentirse más cómodo en compañía de la soledad. Comenzó a desarrollar sus aficiones escondido de la incomprensión, ocultando su ser interior de la intolerancia ajena.
Le gustaba mucho pintar. Sobretodo le gustaba dibujar rostros con distintas expresiones; pintaba la felicidad o la melancolía por medio de personajes imaginarios, esbozaba a carboncillo la nostalgia o la timidez con enternecedoras facciones. Reunía una serie de retratos de los estados de ánimo, que a Basilio le costaba tanto descifrar en sí mismo. Se levantaba rodeado de pinceles y botes de pintura, y con trazos enérgicos creaba un rostro embaucado por la nostalgia de un ser querido. Precisamente la misma nostalgia que experimentaba él de poder amar a otro ser.
Su cuarto se había convertido en un mausoleo, en el que cada día colgaba de sus paredes lienzos con la misma sensación que le embargaba, así aprendió a distinguir sus sentimientos y a tratar de comprenderlos. Lo aprendió solo. No tuvo otra opción. Añoró que lo más importante en la vida de una persona no se enseñase en los colegios ni en las universidades. “Los estados anímicos” seguro hubiera sido su asignatura predilecta.
Se libró del desconocido un día cualquiera, casi por casualidad.
6. La reflexión.
El alma, no se sabe muy bien porqué, un día se levanta y se pregunta quién es.
Basilio no sabe exactamente cuándo fue. No se acuerda cuándo, pero un día se hizo la pregunta del millón. La pregunta que todos tememos. La pregunta que muchos mueren sin hacérsela.
No se sabe porqué, pero Basilio un día se atrevió, y se la preguntó.
7. La ignorancia.
Todos saben que ignorar proviene de añorar, y Basilio sentía nostalgia de un ser querido al que nunca había conocido. No sólo se siente nostalgia de los seres que hemos perdido o que están lejos de nosotros, también puede uno amar a quién no tiene ni conoce, y echarlo de menos, aunque no esté en una ciudad lejana ni muerto. Este amor quizás sea el más puro de todos porque nada espera y todo lo entrega. Amar a quién nos corresponde es asunto de hombres de la Tierra y yo pienso que Basilio no es de esta tierra. Estoy totalmente convencida. Es algo a lo que le doy vueltas hace ya tiempo. Tenemos suerte de que haya venido a visitarnos por un error de no sé qué cálculos ni de quién. Pero yo creo que él no es de aquí. Los de aquí no le entienden a Basilio. Y es normal. Ahora lo entiendo. Basilio no es de aquí.
Aunque ignora dónde está este ser que tanto añora, Basilio le cuida mucho. Yo creo que lo tiene muy mimado. Le escribe bellas poesías que salen de sus adentros, le dedica sus pensamientos cuando escucha sus canciones favoritas. Creo que hasta una vez le hizo su postre favorito (me dijo que era la tarta de arándanos con frambuesas, pero yo creo que se lo inventó, porque si nunca lo ha visto ni lo conoce ¿cómo puede saber cuál es su postre favorito?) Al final la tarta se la comió Basilio, porque yo creo que es su tarta favorita, y además quién iba a venir a comérsela si Lorenzo no existe. A veces me preocupa Basilio, supongo que porque yo también soy de aquí. Ya sabe hasta cómo se llama y habla de él con tanta naturalidad que se me antoja, a veces, que va a llamar a la puerta de un momento a otro.
Yo creo que Basilio tiene un exceso de imaginación pero andamos tan escasos de ella en esta tierra que disfruto de todas sus excentricidades con una pasión loca que él me contagia. Basilio me contagia su pasión por la vida. En un mundo tan gris y lleno de tanta gente infeliz Basilio es una bendición para mí.
Tiene su habitación llena de objetos extraños que no sé para qué sirven pero que son preciosos. Nunca le pregunto para qué sirven porque ese tipo de preguntas invalidan su respuesta. A veces se me olvida que no es de aquí.
Basilio siempre dice que soy pequeña y por eso no entiendo muchas cosas de las que él hace. Dice que cuando crezca lo entenderé. Lo estoy deseando.
Me pregunto en qué piensa Basilio cuando se queda horas mirando a un punto lejano del infinito con la mirada perdida. Da igual que le hable o le grite, incluso una vez le pellizqué. Nada. Está como muerto en vida. Ido. Dormido. Siempre que le ocurre no me doy cuenta hasta el rato, cuando ya es demasiado tarde. Y cuando me canso de mirarlo me voy. Me voy muy triste siempre que me alejo de Basilio. Parece que nunca más voy a verlo. Me da la sensación de que cualquier día desaparece. Si conocieras a Basilio tú también lo sentirías.
A mí me gustaría algún día desarrollar la sensibilidad de Basilio para entender el mundo. A mí siempre me comprende por muy complicado que sea lo que le cuente. Si cuando vuelva no se ha ido le voy a preguntar cómo se consigue.
2.LA ABSOLUCIÓN.
Hoy he ido con Basilio a su pastelería favorita, la que hace esquina con la floristería. Me ha hecho mucha gracia verlo sumido entre dudas, recorriendo las vitrinas de un lado a otro como un poseso. No puede evitarlo. Cuando me ha mirado con esa mirada suya tan profunda y llena de culpabilidad no he podido más que sonreírle, y le he dicho que tenemos todo el tiempo del mundo para elegir entre todas las posibilidades que nos ofrece la vida. Que nadie nos apremia. Él ha respirado aliviado y se ha vuelto a sus vitrinas. Yo lo he mirado ensimismada, mientras vuelve loca a la tendera.

INCOMUNICACIÓN


Al Yamán, por no comprendernos nunca

Te lo he dicho con palabras,
con libros, con citas de muertos,
con mensajes de humo, con miradas,
con lágrimas,
hasta te lo he dicho a carcajadas.
Te lo he dicho a gritos
y te lo he dicho entre susurros.
Ahora de nuevo lo intento.
Ahora te lo digo con notas dulces y
palabras ajenas que hablan de nosotros.
Pero no te preocupes mas, estaba equivocada,
no era el lenguaje correcto.
Ahora estoy en el camino,
aprendiendo el lenguaje de la vida,
el lenguaje universal con el que poder hablar a solas los dos.
Tenés paciencia, vos sabés que el gíglico es harto difícil.
Ya lo dijo Cortázar.

LO DE SIEMPRE

Al Yamán.

-[…] lo de siempre- dijo Ella
Él no supo que contestar. Él sintió lo de siempre, unas ganas irrefrenables de salir corriendo.

¿OS GUSTA JUGAR?

A Julio Cortázar, allá donde esté, él también se reiría.

NO, NO ES ESPERANTO NI GÍGLICO

Aq u elve.Ran o era, mosf elices p.Er o nolo sab íam ospa.Recía q uef orma bamosp arte deal go supe riora nos otro.Syo est ab acómod aall íp eros abíaq ue ladi. F erenciaes tab a ah í, inv is iblep ero est aba ahíc o mounmur oc omo un afronter ae ntr.En osot ro.Sy o es ever ano est abat o mándom eu nde.Scan soe nmivid aquer ía p.Ensarqú e h ac.Erbus car u nnort .Ebus cara lg o q, uem ehic i esesen.Ti rm ev i va yene llo sl oen contr éno pod íae Ngañ aralti em poni par a.Rlo per opod íaol vidar .Pora lguno sd.Iasla res p.Onsab i lid adt. Odoes o q uepen s abaquet odost en emos q.Ueh acera. Mim ee sper aba det.Rásdeal gunaes q uinat odoes oq.Uet antomi .Edomed as eguíaes per á n domeenc ual qui.Erla doy, os abíaq.Uen odes ap arec erí a, q .Uesól o er acue stió ndetie .M poque meal c anz asep ero mes.Entíat anbi.Ena llíq uee raca pazd eo lvi.Darlasdi fer en ci.Aslaso b ligac i o nesyla ser spon s a bili d.Adesno. Des a par ec íanpe roco n seg uíaa plaz ar.Lasu n p ococo ger le sunp ocod eve n tajae.Raco mola muer.Teq ues abes q uete esp er.Aperop ued esq ui záse n gaña.Rladur ante unti em po.

07012008

Es por la brevísima esperanza de ese único instante que el resto merece ser vivido.
Paulo Coelho

LOS OJOS Y LA VOZ

LOS OJOS Y LA VOZ

Lo que el hombre es, si algo es, a los ojos y en la voz asoma; tanto que pueden ganar a quien los mira o los escucha. Hasta el cuerpo hermoso, por hermoso que sea, le hace falta algo más; una chispa de luz, un eco de música. ¡Perderse en una voz, quemarse en unos ojos! ¿Quién no lo ha deseado una vez? […]
Hay quienes se pierden por codicia y quienes se pierden por vanidad; quienes se pierden por ambición y quienes se pierden por no querer perderse; hay quienes se pierden por una criatura, y tú te perderías por unos ojos y por una voz. Podrías seguirlos hasta el infierno(si ya no estás en camino), por una palabra, por una mirada, y aún te parecería poco el precio.
Luis Cernuda

EL PERSEGUIDOR

[…]Dijo así, cuando uno se abstrae. Pero no, yo no me abstraigo cuando toco. Solamente que cambio de lugar. Es como en un ascensor, tu estás en el ascensor hablando con la gente, y no sientes nada raro, y entre tanto pasa el primer piso, el décimo, el veintiuno, y la ciudad se queda ahí abajo, y tú estás terminando la frase que habías empezado al entrar, y entre las primeras palabras y las últimas hay cincuenta pisos. Yo me di cuenta cuando empecé a tocar que entraba en un ascensor, pero era un ascensor de tiempo, si te lo puedo decir así. No creas que me olvidaba de la hipoteca o de la religión. Solamente que en esos momentos la hipoteca y la religión eran como el traje que uno no tiene puesto; yo se que el traje está en el ropero, pero a mí no vas a decirme que en este momento ese traje existe. El traje existe cuando me lo pongo, y la hipoteca y la religión existían cuando terminaba de tocar y la vieja entraba con el pelo colgándole en mechones y se quejaba de que yo le rompía las orejas con esa música-del-diablo.
Julio Cortázar

INSTANTES

INSTANTES

Si pudiera vivir nuevamente la vida, en la próxima trataría de cometer mas errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría mas. Sería mas tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico, correría mas riesgos, haría mas viajes, contemplaría mas atardeceres, subiría mas montañas, nadaría mas ríos, iría a mas lugares adonde nunca he ido, comería mas helados y menos habas, tendría mas problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida. Claro que tuve momentos de alegría. Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos. Por si no lo saben, de eso esta hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora. Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas; si pudiera volver a vivir, viajaría mas liviano. Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. Daría mas vueltas en coche de caballos, contemplaría mas amaneceres, y jugaría con mas niños, si tuviera otra vez vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años y se que me estoy muriendo

Jorge Luis Borges

OFICIOS DE TRAPERO


A Chuky, por haberme parado mil veces en las calles rebuscando esos mágicos objetos que sus dueños desecharon. Y las risas que nos hemos echado porque después ya no había sitio en la casa para tanto cachivache.

OFICIOS DE TRAPERO

Picasso decía. “Yo no busco, yo encuentro”
Picasso no tiraba nada, dice Richardson: en una alacena tenía guardadas centenares de llaves de todos los tamaños, y casi todas herrumbrosas. Algo parecido le escuché contar a otro biógrafo excelente, Pierre Daix: iba por la calle charlando con alguien y de pronto se quedaba callado y se inclinaba hacia el suelo con una expresión de ensimismamiento y maravilla, y era que había encontrado una tuerca que le gustó mucho y que después utilizó en una escultura.
Lo mejor no es lo que se va buscando, sino lo que se encuentra por sorpresa. Uno nunca está más a la altura de lo mejor de si mismo, dice Nietzsche, que cuando está preparado para recibir lo que le traiga el azar.[…] Ahora me intriga saber qué encuentran esos mendigos lunáticos que deambulan a medianoche examinando los cubos de basura.
Antonio Muñoz Molina

EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN


Me importa un pito que las mujeres tengan los senos
como magnolias o como pasas de higo,
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero al hecho de que se levanten
con un aliento insecticida o un aliento afrodisíaco.
Pero eso si, y en eso soy irreductible:
No les perdono bajo ningún concepto que no sepan volar,
las que no saben volar pierden el tiempo conmigo.
Oliverio Girondo

sábado, 5 de enero de 2008

CANTO A LA VIDA

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar. Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no se atreve a cambiar
el color de su vestimenta o bien no conversa con quien no conoce.
Muere lentamente quien evita una pasión y su remolino de emociones, justamente estas que regresan el brillo a los
ojos y restauran los corazones destrozados.
Muere lentamente quien no gira el volante cuando esta infeliz con su trabajo, o su amor, quien no arriesga lo cierto ni
lo incierto para ir detrás de un sueño quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida, huir de los consejos sensatos...

¡Vive hoy! ¡Arriesga hoy! ¡Hazlo hoy! ¡No te dejes morir lentamente!
¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!

Pablo Neruda

CARTA DE AMOR

Hola Javier: Te escribo desde el aeropuerto, camino de Senegal (al final conseguí la Beca del Ministerio) y dejo muchas cosas atrás. Algunas las he dejado cerradas, otras están esperando mi regreso, como el equipo del hospital, y otras, se quedaron en el aire. Ya sé que fuiste tú el que me dejó hace tres meses, y quizás me esté costando olvidarte.

Pero es este alejamiento el que me da la fuerza para decirte las cosas que no te dije en su momento, y es que no le temo ya a nada. Por eso te puedo decir con auténtica franqueza que te desprecio.

Si, te desprecio por negarme los cafés de por la mañana en nuestra cama, por quitarme el roce de tus manos al apartar un mechón de mi cara, por cerrarme tus ojos y no poder ver ya nada sin ellos, por robarme besos en el pasillo del hospital, por alejarme de tu cara, por dejarme vacía si no estás dentro de mi. Te desprecio por hacerme llorar, por el frío durante estos tres meses, por la mudez de mis labios secos, por la cojera de mi corazón, por la soledad en las sábanas, por la angustia en los pasillos, por la pena de cuatro años y este final. Te desprecio porque Madrid ya no es igual, por mis amigos que eran todos tuyos, porque la pasta al pesto me sabe rancia, porque las butacas del cine son incómodas sin tu hombro al lado. Te desprecio por los hijos que no hubo, por las vacaciones que nos faltan, por no tener una hipoteca conjunta, porque me vas a faltar el resto de mi vida.

Me voy, están avisando mi vuelo, no sé si me dejo algo más, pero creo que es suficiente para decirte como me siento. No espero saber nada de tí, como tú ya no sabrás nada más de mi. Sólo quería decirte que todo lo que te desprecio es por todo lo que te amé.

Simplemente,

Ana

Nota: Carta finalista del II Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor (2003)

SUCEDÁNEOS


SUCEDÁNEOS

Vendería mi alma al diablo por un cuerpo al que abrazarme esta noche. Aunque no sea tu cuerpo. Me vale casi cualquiera.
Nunca he sabido dormir sola, desde pequeña que me metía en la cama de mis padres. Sólo fueron unos días contigo, ¿cómo pudiste dejarme tan marcada? No sé si me enamoré de ti o de una imagen que me venía bien y me inventé a mi medida. En tan poco tiempo ¿cómo es posible?
Me cogiste de la cintura aquella noche y no supe decirte nada porque no podía ni hablar. Te abrazaste a mi barriga como si de una tabla de salvación se tratase. Hundiste tu cabeza en mi pecho como si yo fuese la única que te pudiese proteger. Tú eras de hielo y estabas en una especie de sarcófago y alguien debía salvarte de un hechizo que te impedía amar. Un beso quizás lo desharía y derretiría todo el hielo. Pero mis besos no derritieron nada. No llegaron donde debían llegar, se quedaron en la superficie del hielo y ni siquiera la rasgaron.
Y ahora esta soledad que es como un quiste que se me encona. Y ahora, después de saber que existes, ¿qué hago yo sin ti?¿cómo sobrevivo sin tu dulzura? Ahora no se echarte de mi vida porque no te tengo. Me digo a mi misma que hay mil como tu pero se que me engaño. Aún está fresco el recuerdo de tus manos vagando por mi rostro, explorando cada recoveco, cada poro.
Fue efímero lo nuestro, como las flores mas bellas, por eso fue tan intenso, tan intenso como tu mirada en la que yo quise guarecerme para siempre. Pero siempre es demasiado tiempo y los poetas aman lo efímero. Yo fui para ti como una pluma, fui leve y no dejé rastro.
No me diste la oportunidad de conocerte, ni un te siquiera un día cualquiera. Nada. Enterrados uno muy lejos del otro.
Me costó trabajo hacerme a la idea de que ya no volvería a ver tus ojos pálidos, de que tu cuerpo sería una tumba que no podría profanar. Me costó mucho seguir viviendo sin ti, como antes, ya nada era como antes de conocerte, tú lo cambiaste todo. Desbarataste mis planes, descabalaste mi futuro pulcramente planeado. Sabiendo que tu estabas en el mundo era difícil seguir adelante sin tus manos.
Y por mucho que busco no consigo encontrarte los defectos. Y por mucho que buceo en los recuerdos me falta una mitad, la que no quisiste entregarme, la que te guardaste muy celosamente.
Y ahora, mírame, daría cualquier cosa por abrazarme a cualquier cuerpo esta noche fría. Traiciono tu recuerdo por unas migajas de calor. Me vendo barata esta noche. Casi cualquiera me vale.

ANYWHERE OUT OF THE WORLD

ANYWHERE OUT OF THE WORLD


La vida es un hospital donde cada enfermo está poseído del deseo de cambiar de cama. Este quisiera sufrir frente al calefactor y aquél supone que se curaría al lado de la ventana.

Siempre me parece que estaría mejor donde no estoy, y este problema de mudanza lo discuto con mi alma infatigablemente.

"Dime alma mía, fría y pobre alma, ¿qué dirías si fuéramos a Lisboa? Debe hacer calor, y te regodearías como lagarto. La ciudad está a la orilla del río; cuentan que está edificada en mármol, y que el pueblo detesta a tal grado lo vegetal que arranca los árboles. ¡Es un paisaje para tu gusto, un paisaje hecho de luz y mineral, y con lo líquido para reflejarlos!"

Mi alma no contesta.

"Pues te agrada tanto el reposo, con el espectáculo del movimiento, ¿quieres ir a vivir a Holanda, tierra beatífica? Acaso te divertirías en este país del que has admirado a menudo la imagen en los museos. A ti que te agradan las forestas de mástiles y los navíos amarrados al pie de las casas, ¿qué te parecería Rotterdam?"

Mi alma sigue muda.

"¿Te sonreiría tal vez Batavia? Encontraríamos además el espíritu de Europa en nupcias con la belleza tropical".

Ni una palabra ¿habrá muerto mi alma?

"Has llegado, pues, a un grado tal de entorpecimiento que sólo disfrutas de tu mal? Si es así, huyamos hacia los países que son analogías de la muerte. ¡Conozco mi negocio, pobre alma! Hagamos maletas para ir a Borneo. Iremos más lejos aún, al último extremo del Báltico; más lejos de la vida, si es posible, instalémonos en el polo. Allí el sol sólo toca oblicuamente la tierra, y las lentas alternancias de la luz y la noche suprimen la variedad y alimentan la monotonía, esa mitad de la nada. ¡Allí tomaremos baños prolongados de tinieblas, pese a que, para divertirnos, las auroras boreales nos enviarán de vez en vez haces rosados, como reflejos artificiales del infierno!".

Al fin mi alma estalló y gritó con sabiduría: "¡No importa dónde! ¡No importa! ¡Pero fuera del mundo!"


– Charles Baudelaire

INSTRUCCIONES PARA DESENVOLVER UN ALMA O UN REGALO


INSTRUCCIONES PARA DESENVOLVER UN ALMA. O UN REGALO

En memoria de Cortázar

Desenvolver suavemente todos los envoltorios del alma, con mucho cuidado de no romper venas y arterias en el proceso. Juntar todos los papeles y dejarlos a un lado, tratando de controlar los latidos desbocados del corazón. Cuidar que la curiosidad no nos atrofie los dedos que, torpemente, palpan y exploran en los confines de la piel exterior de ese trozo de corazón envuelto. Respirar hondo.
Asir el objeto con ambas manos, observarlo despacio, tomarse el tiempo suficiente para captar su esencia. Vigilarlo de cerca por si teme huir. Tratar de que asimile su nueva compañía, comprender que también es duro para él. Para ello se recomienda acercarlo al lado izquierdo del pecho, por encima del tórax pero debajo del hombro. Dejarlo allí un rato pegado para que escuche el tic-tac del reloj de la vida, para que sienta que se mueve el pecho con cada ida y venida de sangre. Para que sepa que estás vivo, como él, que respiras y que lo vas a cuidar. Que va a vivir bien a tu lado. Que nunca lo abandonarás en cualquier rincón de esa casa con cajones que se lo tragan todo. Una vez que al pequeño animal se le va disipando el terror a su nuevo dueño y sabe que puede confiar en él, (para más indicaciones sabrás que está más tranquilo si lo miras y te sonríe), digo, una vez esto ocurre, es el momento de agarrar una silla cercana y de tres patas, a ser posible, repantigarse en ella, sin prisas y con atención; leer, mirar y escuchar cada palabra.
En compañía sólo de tu soledad ir desgranando cada jirón del alma que ha sido entregada, interpretando cada señal del espacio, leyendo entrerrenglones lo que sólo tus ojos pueden captar. Ir desmenuzando el significado de esa poesía densa que sólo se oye bien con el corazón en una mano y en la otra el pequeño animal con su cuerpo calentito y su corazoncillo frágil y alborotado de emoción.
Es un trabajo sencillo cuando se practica lo suficiente. Recomendamos montañas de paciencia. Al poco tiempo se coge destreza y velocidad y uno acaba descifrando en segundos las cábalas más intrincadas. Suele dar mejor resultados realizar el proceso con los ojos cerrados. Aunque en la lectura es algo difícil, es más sencillo con la música.
Duración media del proceso: depende de la persona y de las veces que haya practicado. No suele haber modelos de tiempo que podamos indicar en éste breve manual. Pueden ser segundos, años o toda una vida. Cada alma tiene su tiempo y cada vida su camino, y no sirven modelos de “los otros”, ni tan siquiera para guiarnos.
Nota aclaratoria: Si no dispone usted del tiempo suficiente que su alma necesita para asimilar un trozo de otra, cuando disponga de él vuelva a comenzar el proceso desde el principio. Si se interrumpe el proceso, no vale seguir dónde se dejó. Nunca funciona nada a medias, y menos en estos casos. Se empieza y se termina de una vez. Es la única forma de captar todo su conjunto.
Si nunca dispone usted del tiempo total suficiente y su alma se queda a medias, tiene usted un grave problema con su alma que aconsejamos solucione lo antes posible. Consulte al doctor más cercano si quiere. Pero no creo que dé resultado, pues la cosa no va de doctores.
Necesita entonces un alma cercana a la que apretar entre sus brazos y una dosis alta de besos húmedos de su amada maga. Ella le esperará con los brazos abiertos y un buen plato de espaguetis. Se sentará en su regazo y le susurrará cancioncillas antiguas, le recitará poemas de mundos exóticos y lejanos, con el aliento cerca de su cuello y rodeando todo su ser con sus tentáculos. Si usted no tiene maga alguna a la que amar, tiene usted un gravísimo problema sin solución que podamos encontrar en este extraño manual. Aunque tenga usted en cuenta que este manual no es nada serio, si piensa usted en los colores, la forma y el contenido de él. Deseamos atentamente que lo disfrute, el manual y el regalo.
Post-nota aclaratoria: Si olvida usted los contenidos del manual vuelva a leerlo las veces que sea necesario.
Post-nota post-aclaratoria: Si no entiende el manual puede consultar en http://poesiahermetica.blogspot.com, donde se le facilitará el manual de instrucciones para descifrar “manuales para desenvolver almas” Tenga paciencia con el blog, está en pleno proceso de creación.

COSAS PARA HACER EN OTRA VIDA ANTES QUE SE ME OLVIDE COMO EN ÉSTA


-Secuestra a alguien y hazlo feliz.
Enrique Falcón

COSAS PARA HACER EN OTRA VIDA
ANTES QUE SE ME OLVIDE COMO EN ÉSTA


Ir a un concierto de los Beatles
antes de que se mueran.
Pasarnos toda una tarde mirándonos a los ojos,
para ver si descubrimos algo nuevo.
Contar paso a paso y reconocer
todas las baldosas de nuestra calle.
Escuchar y traducir todas las canciones
de grupos nacionales.
Comparar el tamaño de nuestros pies
con el de nuestras bocas.
Medir con bocas todos nuestros recuerdos.
¿Cuantas bocas hace que no te veo?
Hacer esculturas de escayola
que dejarán toda la casa cubierta de polvo blanco,
encubriendo nuestro nebuloso pasado;
para luego dejar nuestras iniciales
escritas por cada uno de los muebles.
Esculturas que luego, seguramente,
irán a morir a cualquier sótano,
a cualquier buhardilla,
para volver a cubrirse de polvo.
Intentar mantener fumados
una conversación vulgar.
Intentar enderezar algunos clavos oxidados
en memoria de Cortázar.
Aprender a tolerar la presencia necesaria
de los perros rabiosos,
en tu caso, de los mosquitos rabiosos.
Tener más paciencia con el insomnio,
aprender a dominarlo.
Domesticar y amaestrar
perros y palabras.
Hacerle un entierro digno
a nuestra gata Matilde.
Discutir todo un día sobre la forma y uso
de cierta palabra,
su aplicación y aparición.
Poner ejemplos.
Quedarnos, sentados y agarrados de la mano,
viendo una puesta de sol sobre el río.
Acostarnos a las ocho de la mañana,
reventados de dar vueltas en círculo toda la noche.
Curarme el miedo a las personas,
con la ayuda de Pessoa.
Dejarle una carta anónima a la del quinto
o borrarle su sonrisa hipócrita
con un puñetazo vertical con el puño cerrado,
sobre la cabeza,
esos que tanto te gustan.
Dejarle a la vecina que lea esto,
que por fin lea algo mío.
Bailar tres horas seguidas como dos locos,
Yellow Submarine.
Cocinar una receta supercomplicada
con todos sus ingredientes.
Confeccionar entre los dos
el cuadro que encontré en la enciclopedia.
Acordarnos todos los días
de los dos millones de niños
que se mueren de hambre.
Contarnos una película,
como si realmente la estuviéramos viviendo.
Ver películas antiguas en el falso microondas.
Aprender a bailar el tango.
Montarnos en el taxi de un filósofo.
Buscar un Aleph entre las sábanas.
No discutir más sobre Cortázar,
leerlo todo el tiempo.
Pasearnos en cualquier supermercado
dentro del carrito.
No coger más de cien por hora.
No tener otra obligación que ser nosotros mismos,
por lo menos un día entero.
Descubrir todo lo que odiamos.
Intercambiarnos un día los papeles,
ser tú yo, y yo tú.
Dejarnos cada noche
una carta bajo la almohada.
Encontrar un gran desierto para nosotros solos.
Contar las estrellas en la cama,
boca arriba.
Apostar todo al mismo número.
Pasear como dos desconocidos en otra ciudad.
Hacer un teatro un día entero.
Hacernos fotos debajo del agua.
Dejar que las cosas se rebelen
en su silencio.
Escuchar el susurro de las plantas.
Pensar un día
que al siguiente nos morimos.
Llevarme a la cama en brazos.
Darle un susto a alguien
con la pistola de juguete.
Atracar, por ejemplo, un banco.
Intentar caminar siempre hacia atrás,
sobre nuestros propios pasos.
Interpretar las líneas de nuestras manos.
Tatuarnos nuestros nombres o nuestras iniciales
cada uno en la piel del otro.
Preocuparnos un día del futuro de las ballenas.
Pasarnos tres horas delante del espejo haciendo mojigatos,
buscando al yo infinito.
Tratar de averiguar nuestros antepasados.
Perpetrar un pequeño delito.
Robar un casco de la obra de un amigo.
Hablar con todos los sordos del barrio.
Curarme la ciclotimia
o dejar que se desarrolle por completo.
Pasar una tarde entera buscado
al niño de la cara llena de churretes.
Visitar a todos nuestros amigos
y regalarles el libro adecuado a cada uno.
Tratar de reír y contar algo a la vez.
Jugar a los cadáveres exquisitos
y conseguir que no se nos mueran
entre las manos.
Cocinarte algo afrodisíaco.
Mantener el equilibrio sin red,
jugando a ser funambulistas.
Hacernos fotos nuevas todos los días
y no volver a mirar las antiguas.
No guardar nada para mañana.
Ser fuertes nosotros solos,
no necesitar la ayuda del otro.
Ser uno y dos.
No querernos porque nos necesitamos,
necesitarnos porque nos queremos.
Ser cero y uno.
Pactar con el diablo un minuto más al día
para tu ración diaria de besos.

viernes, 4 de enero de 2008

ORIENTACIONES


"No puedo orientarme en las calles y en la metafísica".

Dedicado al principito y a todos aquellos que, como yo, se desorientan con gran facilidad. Parece que todo es nuevo, que es la primera vez que paso por esa calle. Que es la primera vez que visito la ciudad. Parece mentira que lleve mas de dos años viviendo en una ciudad tan pequeña. Me conozco las cuatro calles principales pa sobrevivir pero como me saques de ahí me pierdo. Parece que estoy dentro de una geometría imposible de Escher. Realmente increible. Hay gente que nació con un gps incorporado. No me lo explico. Lo mío no tiene arreglo. Cuando voy con el principito y veo que a él le pasa lo mismo me siento aliviada. Por lo menos no soy la única que se pierde. Y si voy a una ciudad nueva ni te cuento. No me separo del plano. Supongo que lo que nos pasa es que somos despitados. Vamos pensando en nuestras cosas, escuchando música, hablando por el móvil, conversando algo superinteresante con alguien o incluso leyendo! Y nos dejamos llevar, porque siempre hay alguien que se encarga de guiar. Como siempre hay alguien encargado de decir quien va en las colas de los consultorios médicos. Y así todo. Me alucina lo poco práctica que soy. Sin ir mas lejos, llevo unos meses que el grifo de la cocina echa agua por los lados y te pones chorreando cuando lo abres. Pues hoy llega Miguel y me dice: tienes el grifo atorado. Déjame un alfiler y te lo desatranco. Alucino con las virtudes de los demás. Y en dos minutos estaba el grifo como nuevo. Mil gracias, Miguel, que ya no me mojo cuando abro el grifo gracias a ti. Y yo que pensaba llamar al fontanero!Jaja. Hay que tomárselo a risa como todo en la vida.

ALMAS GEMELAS


“Saber esperar es difícil pero provechoso,
saber no esperar es simplemente decisivo”
Rafael Portán


Aún no ha llegado pero no tardará, el sol está aún alto.
Pensaba Mario mientras se acurrucaba en su chaqueta de lana viendo como descendía la tarde lentamente, un día más.
Como cada día, Mario buscaba el mejor sitio para divisar perfectamente el horizonte, hoy había elegido para ello una de las mejores rocas del acantilado, sin duda la mejor, pensaba Mario. Hoy habrá suerte, Mario, se decía para sí mismo animándose. Se afanaba en la elección de los lugares, tenía la certeza de que de ellos dependía mucho el éxito de su hazaña. Y justo cuando se había decidido, se acomodaba y no apartaba ni un segundo la vista de esa fina línea que separa el suelo del cielo. Mario permanecía atento a cualquier minucia, con los cinco sentidos puestos en ese delgado límite del que, estaba seguro, un día saldría la mujer de su vida. Mario la espera con devoción y puntualidad cada tarde al caer el sol.
Cuando el horizonte comienza a encenderse, como alumbrado por una linterna y a teñirse de malvas y púrpuras el mundo que Mario contempla, su corazón se desboca de impaciencia. Se frota las manos sudadas. El preciado astro acelera para ir a esconderse estrepitosamente al océano, quedándose unos instantes suspendido como un jirón de fuego entre dos mundos.
Cuando luchan las tinieblas de la noche con la cansada y pálida luz, sabiendo ésta que inevitablemente sucumbirá al duelo, en esos precisos momentos, Mario tiembla de miedo como un chiquillo, y su angustia le ata un nudo en la garganta porque sabe que su tiempo se acaba, conoce perfectamente esa sensación, la conoce y la teme como a un animal salvaje, la siente cada día temblando en su pecho y mojándole de agua salada las mejillas. Has fracasado un día más, Mario, estás cansado y viejo, y llevas demasiado tiempo esperando a alguien que nunca aparece, quizás a un fantasma, y se te va la vida en ello, Mario, se te va la poca vida que te queda con cada crepúsculo, piensa Mario abatido cuando llegan los últimos minutos del día.
Hoy tampoco vendrá, Mario, hoy tampoco.
Y Mario, como cada día, suspirará largamente con un quejido por el dolor de su pecho, se llevará el brazo a la cara y, con un ademán brusco, limpiará su rostro de los restos del naufragio con el puño de su saco de lana. De pie, divisará a lo lejos como se escapa el último rayo de luz, su última esperanza se irá a alumbrar a otros hombres, otros exóticos y distantes mundos de dónde nunca nadie vendrá. Ni ella ni nadie. A dónde nunca Mario irá. Vivirán ignorándose el uno al otro como si de un ser bicéfalo se tratara. Unidos por la espalda, tan sólo intuirán la existencia del otro, que les proporcionará el leve empujón a la espera diaria. Porque Mario sólo sabe esperar pacientemente cada día con la misma ilusión, y volverse a su casa con la misma congoja ahogándole al respirar, porque el dolor de la noche a Mario no le deja tomar oxígeno.
Hoy Mario volvió la espalda un segundo antes de aparecer una especie de mancha en la fina línea, una figura negra que parece humana. Mario se vuelve sobresaltado, como si alguien le hubiese tocado el hombro por detrás. Ya es tarde, una inmensa oscuridad lo envuelve todo. Una infinita manta de espesura negra cae de nuevo sobre su alma.
Hoy María saluda a su gato al llegar a casa, después de caer el sol, y con los ojos enrojecidos le susurra al oído:
-Hoy tampoco hubo suerte, chiquitín. Mañana seguro que sí.

ÉRAMOS DIOSES


ÉRAMOS DIOSES

Huyo de este mundo todos los días.
Huyo de él nada más abrir los ojos, por la mañana, y toparme con sus formas precisas. Huyo de él en la ducha y también mientras me tomo el café, evitando escuchar las palabras que salen de esa caja estúpida que trata de imitar al mundo, y de la que también huyo incansablemente.
Huyo del mundo mientras camino por la calle y la música de una cajita, que se adosa a mi cuerpo, me ayuda a conseguirlo. Huyo constantemente por medio de mil y una estrategias distintas, que trato de perfeccionar; pero lo más sorprendente es que no puedo salir corriendo, aunque el verbo huir deje implícita esa acción, porque es irremediable mi condena. No puedo escapar de este territorio baldío. No creo que exista otro con oxígeno, por eso me he inventado un universo paralelo, pero aquí, conviviendo con éste. Y a ese lugar huyo yo cada día, aunque para ello no tenga que salir corriendo (no siempre) Es un mundo paralelo al que, hace poco descubrí, no sólo entro yo. Lo pueblan otras almas, pero de otras formas. Esa república, de la que unos pocos somos creadores, está formada, a su vez, por muchos mundos imaginarios con ligeras diferencias originadas por las diferentes almas que le insuflan vida. Cada una de ellas construye su particular paraíso en la tierra, a modo de un pequeño dios, pero con las reglas que él mismo se inventa. Allí existen multitudes evadidas a su propio devenir, sin dictados ni leyes que no le incumben cuando provienen del exterior. Allí existe la palabra libertad. Ahora comprendo, me costó mucho, que este mundo, real y único para todos, es sólo uno entre la multitud de mundos inventados. Salió de la cabeza de uno de los pequeños dioses que pueblan esta Tierra, y su sueño fue tan intenso que se materializó. Todos formamos parte del recinto imaginario que él creó. Este pequeño dios inventó una rutina donde la gente sobrevivía pero soñaban que se evadían a otros mundos paralelos. Este mundo no es el mío.
-Mi reino no es de este mundo- dijo con una mirada tan pura y transparente que entró de lleno y conquistó todos los corazones.

COMIENZOS

Llevo toda la tarde con el blog. Es viernes y no he salido. Me parece increible. Pero esto es nuevo para mi y como todo lo nuevo sorprende y encandila. Supongo que se me pasará. Espero. Creo que me estoy enganchando a esto. Sobretodo porque pienso que mañana me voy a fiñana y voy a estar sin internet y ya me agobio. Es espeluznante como nos enganchamos a las nuevas tecnologías. Besos a todos y feliz año.

ETIQUETA LOCURA TRANSITORIA


LOCURA TRANSITORIA

“Damos la vida por lo irreal
y desatendemos lo real.
Amé a quienes no tuve
y desamé a quién quise.”
Vicente Aleixandre

MUJER ALFILETERO


A ese niño,
al que me robaron.


MUJER ALFILETERO

Cómo olvidaros a vos que te encontré,
casi por casualidad,
un día de lluvia,
cuando errante navegabas en ese mar de dudas
que es tu vida.
Cómo no recordaros
en cada palabra ajena o propia,
en cada mirada huidiza y perdida,
que nunca es la de vos,
por más que yo me empeñe.
Cómo no vivir o malvivir entre recuerdos
estos días que de vos me roban.
esos hombres grises
que te llevan de mi lado.
Tu ausencia se convierte en alfileres
en cada silla, en la cama;
se me clavan por descuido
en cada gesto cotidiano.
Hasta me he tragado alguno,
envuelto en el café taciturno.

Si algún día escapas de los hombres grises,
llenaremos la casa de almohadas
para que no nos pinche nada.
Mientras tanto sobrevivo en este hogar
de aceros afilados agazapados entre objetos
inofensivos.