sábado, 12 de enero de 2008

NÓMADAS

Lo planeas durante semanas. Llega el gran día. Sonrisa de oreja a oreja. Me voy lejos de casa. Quiero estar lejos de casa. Quiero sentir que no pertenezco a ningún sitio. Que no me ata nada. Creérmelo por un momento. Aire. Aire de otra ciudad. Olor a otra ciudad. Metro. Calles nuevas. Colores diferentes. Gentes extrañas que van y vienen y tu las observas ensimismada. No dices nada. Te limitas a sentir. A guardar esa sensación para echar mano de ella cuando sientas ese vacío, esa presión.
Y Franco Batiatto me lo cuenta así, tan claro, tan certero que te llega por dentro y sientes que otros ya sintieron, que otros ya pasaron por ahi, que lo vieron como tu y te lo cuentan a su manera. Pero tan parecido a tu manera que sientes un escalofrío. Gracias por este regalo.
Indispensable en la preparación de un viaje. Realmente indispensable.


NOMADAS

Nómadas que buscan los ángulos de la tranquilidad
En las nieblas del norte en los tumultos civilizados
Entre los claros oscuros de la monotonía de los días que pasan
Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo
La encontraras.
La encontraras
Al final de tu camino
Bajo el tránsito de la aparente dualidad
La lluvía de septiembre despierta al vacío de mi cuarto
Y los lamentos de la soledad aun se prolongan
Como un extranjero no siento ataduras del sentimiento
Y me ire de la ciudad esperando un nuevo despertar
Los viajantes van en busca de hospitalidad
En pueblos soleados
En los bajos fondos de la inmensidad
Y después duermen en las almohadas de la tierra
Forastero que buscas la dimensión insondable
La encontraras fuera de la ciudad
Al final de tu camino.
Franco Batiatto

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