lunes, 4 de marzo de 2013

NADA GRAVE


Primero se sintió algo mareada y aflojó el paso, luego le dio un repentino dolor en la base de la cabeza y acto seguido cayó fulminada al suelo. En los auriculares aún sonaba Bjork pero ella ya no podía oírla. La calle en la que se desvaneció era poco transitada y pasó un rato hasta que la encontraron. Primero fue un estudiante de magisterio que iba a hacer fotocopias, luego un anciano que paseaba al perro. El joven se asustó mucho e intentó zarandearla pero ella seguía sumida en ese profundo sueño del que no despertaba. Cuando llegó el anciano intentó calmar al joven y tomar las riendas de la situación. Llamaron a una ambulancia y, mientras venía, el anciano buscó en el bolso de la chica, sacó el móvil y se lo dio al joven para que buscara mamá o papá. No encontró a ninguno de los dos. El perro olisqueaba el cabello de la chica. El anciano mandó al joven a un bar que había en la siguiente esquina a por agua. Le echaron agua por la cara, el cuello y el pelo.  Para entonces ya se habían aproximado dos o tres personas más que no paraban de decir: pobre chica, es tan joven. Llegó la ambulancia silbando e iluminando la calle con sus tristes luces azules. Se bajaron dos hombres con aire despreocupado  y la subieron a la camilla con gran presteza.  En la calle ya eran muchos los curiosos. La última imagen de la chica que tuvieron fue dentro de la ambulancia, con el suero y el oxígeno puesto, rodeada de cables y botes de analgésicos. El anciano le preguntó a uno de los hombres con aire despreocupado de la ambulancia y él le respondió con una amplia sonrisa : -Un vahído, la tensión o un golpe de calor, ya se sabe, lo normal con este tiempo del demonio que tenemos. Nada grave.

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