viernes, 24 de febrero de 2017

¿TÚ QUE HARÍAS?

Dime, ¿tú qué harías si hoy fuese tu último día?
¿Te levantarías bien temprano para ir a trabajar o te quedarías en la cama jugando con tu hijo observando por última vez su sonrisa?
¿Pasarías tu último día escuchando las quejas de tu jefe o preferirías escuchar tu canción favorita por última vez?
¿Gastarías tu último día de vida en ganar dinero que no te vas a llevar al más allá o irías a almorzar con tus padres para escuchar esa anécdota que te sabes de memoria?
¿Emplearías la tarde de tu último día entre montañas de papeles o te irías de cañas con tus amigos para agradecerles todo lo que te han enseñado?
¿Invertirías tus últimos minutos entre números o te harías un té y te leerías esas líneas que hablan de cómo te sientes?
¿Pasarías tu último día entre cuatro paredes o te perderías en un bosque o en el mar?
¿Seguirías ahorrando para un auto nuevo  o contemplarías la última puesta de sol de tu vida?
¿Te irías a la cama pronto en tu último día de vida o pasarías tu última madrugada brindando por todo lo que has vivido, apreciando la amistad, bailando hasta el amanecer, sintiéndote ebrio de vida?
¿Pasarías este último día quejándote por tu mala suerte o te sentirías más vivo que en muchos años de  tu  vida?

¿Emplearías tu último día gozando de todo lo que te ofrece el mundo o lo gastarías en ganar dinero?

Dime, ¿qué harías si fueras a morir mañana? Vivimos en una sociedad que niega la muerte. Quizá se te erice el vello sólo de pensar en tu propia muerte. Quizá esa sea la razón por la que no te gusta este post. Siento comunicarte que vas a morir. Vivimos como si fuésemos inmortales.

El caso es que tú piensas que no te vas a morir mañana pero qué notario podría firmártelo, quién podría asegurártelo al cien por cien, quién pondría la mano en el fuego.

El caso es que tú piensas que no te vas a morir mañana y afortunadamente quizá estés en lo cierto pero estas desperdiciando un valioso día de tu vida que es más corta de lo que piensas. Pregúntaselo a un anciano. Es más. Pregúntate a ti mismo cómo de rápido han pasado los últimos diez años de tu vida. ¡Diez años de tu vida! ¡Quizá veinte! Así, en un soplo se te han pasado.


Tyler te diría aquello de: “Tu vida se acaba a cada minuto” o algo mucho más políticamente incorrecto y difícil de digerir: “Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos”. Tyler siempre fue muy claro. No se andaba con rodeos. Yo tampoco. Algo he aprendido de él. 

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