sábado, 13 de febrero de 2016

MÁS DE CIEN PUPILAS



A Fiñana, a sus fiñaneros, a San Antón y a San Sebastián… en sus días de vino y rosas.

Por eso me gusta. Por las más de cien pupilas. Por los de fuera, los de dentro, los autóctonos y los extraviados. Me gusta porque se brinda y se olvida.  Porque el vino te hace recordar el sabor del pasado. Porque te sientes hermana de todos. Por “cuánto tiempo”  “cómo te va” “a las fiestas ¿no?” Por el llamamiento de una fecha a la que ponemos el círculo rojo en nuestros corazones. Por eso me gusta. Porque el frío te corta los labios y en las hogueras se queman los malos augurios. Por la alegría. Me gusta porque son mis raíces y porque aquí nací. Y, aunque a veces sea más de Nueva York, tiene algo que me gusta y que me cuesta explicar con palabras. Ver a gente que nunca ves o quedarte pensando unos segundos en el infinito mientras a tu alrededor todo es algarabía. Me gusta porque crea un lazo invisible  que nos une en el mismo imperio. El imperio de olvidar y recordar a la vez, el imperio de trazar mapas o rutas, el de acercarte a lo inverosímil.

Creo, categóricamente,  que lo que más me gusta es verme reflejada viva en más de cien pupilas.

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