sábado, 17 de diciembre de 2016

TARDE PARA CAMBIAR

“Era pronto para todo
y tarde para cambiar”
Amaral

TARDE PARA CAMBIAR

Me llamabas de madrugada, cuando yo más borracha estaba, cuando más te echaba de menos. Me guardaba las palabras en el bolsillo y todo lo que no te dije me quemaba en la garganta. Hablabas de empezar una nueva vida, de que ya la habías olvidado. Yo sabía que aún no podías ver sus fotos, que tenías sus caricias tatuadas en la piel. Me arrastrabas contigo a los maleficios de tu pasado.

Yo quería creerte, Dios sabe que quería creerte. Pero ahora dime que no lo sabías, que estábamos condenados a vivir bajo su sombra, a que poblase todos tus sueños y pesadillas, a recordar el tacto de su piel, a las odiosas comparaciones, a que yo no pudiese nunca trepar al pedestal donde la pusiste.

Ahora mírame a la cara y dime que no jugaste conmigo, que yo no fui paño de lágrimas, que no sabías que esto estaba condenado al fracaso, que yo era un segundo plato apetecible. Dime que no pensabas en ella cuando desabrochabas los botones, dime que no te aguantabas las  ganas de susurrar su nombre. 
   

Dime que fue un espejismo, que sólo tratabas de no ahogarte en tus propias lágrimas, que no quisiste hacerme daño, que pensabas que podías conformarte conmigo, que la sombra del ciprés era demasiado alargada. Que los cementerios te recordaban a ella. Que esperas encontrártela en la próxima vida y reencarnarte sólo para poder pasar un minuto más con ella. 

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